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Chapopote invade playas de Veracruz y Pemex se deslinda… pero entra a limpiar

Las playas del sur de Veracruz amanecieron contaminadas con manchas de chapopote, una escena que volvió a encender las alarmas ambientales en la región petrolera del Golfo de México. Ante el hallazgo, Petróleos Mexicanos (Pemex) salió rápidamente a fijar postura: el derrame no corresponde a sus operaciones.

Aun así, la empresa productiva del Estado anunció que participará en las labores de limpieza, argumentando que busca actuar de manera “responsable y solidaria” frente a la emergencia ambiental que afecta a comunidades costeras.

“Si bien las recientes evidencias de chapopote no son atribuibles a operaciones de la empresa pública del Estado, se ha decidido tomar acciones responsables y solidarias en apoyo al medio ambiente y a las comunidades costeras”, señaló Pemex en un comunicado.

La petrolera informó que contrató a la empresa Compañía Comercializadora y Constructora Maya, la cual integró a unos 200 pobladores de la región para realizar tareas de recolección y traslado del hidrocarburo. Entre ellos hay 100 habitantes de Jicacal, 40 de Playa Linda y 60 de Las Barrillas.

Además, se desplegó una embarcación especializada tipo Oil Recover, destinada a la recuperación de hidrocarburos en el mar.

Sin embargo, el episodio vuelve a poner bajo la lupa la fragilidad ambiental de las zonas petroleras del Golfo, donde cada nuevo derrame —o presencia de chapopote— revive la misma escena: playas contaminadas, comunidades preocupadas y una búsqueda de responsables que rara vez termina con respuestas claras.

Autoridades locales del municipio de Catemaco recordaron que el derrame fue detectado hace aproximadamente una semana, y ahora esperan que las labores de limpieza concluyan antes del inicio del periodo de desove de tortugas marinas, previsto para finales de mayo.

Mientras tanto, el mensaje de Pemex intenta marcar distancia del origen del problema, aunque la empresa ya se encuentra al frente de las tareas de contención y limpieza.

En una región donde la economía depende del petróleo, pero también del mar, la presencia de chapopote en la arena vuelve a recordar una incómoda realidad: cuando el crudo aparece en las playas, alguien siempre paga las consecuencias… aunque nadie quiera asumir la culpa.

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