Advertido y desoído: incendio, inundaciones y olor a combustible rodean a Dos Bocas mientras vecinos pagan las consecuencias
El municipio de Paraíso, Tabasco, vivió una madrugada de caos que volvió a poner bajo cuestionamiento al complejo petrolero de Dos Bocas y a las decisiones tomadas para proteger la obra estrella del gobierno federal.
Por un lado, un incendio en el puerto de Dos Bocas, específicamente en el muelle de la Administración del Sistema Portuario Nacional, encendió las alarmas entre los pobladores durante la madrugada. La presencia de humo y fuego cerca de instalaciones estratégicas generó preocupación entre habitantes de la zona.
Horas después, Petróleos Mexicanos (Pemex) aseguró que la conflagración se encuentra controlada, aunque hasta el momento la información oficial ha sido escasa y sin mayores detalles sobre las causas del incidente.
Pero el incendio fue sólo una parte del problema.
Casi al mismo tiempo, la entrada de un evento de “norte” provocó lluvias extraordinarias que terminaron inundando gran parte de la zona urbana de Paraíso. Decenas de colonias y comunidades amanecieron entre el agua, con calles convertidas en canales y viviendas afectadas por el nivel de las anegaciones.
Vecinos de distintas zonas reportaron además un fuerte olor a combustible proveniente del agua acumulada, lo que incrementó la preocupación entre la población ante la posibilidad de contaminación en medio de la emergencia.
La escena revive advertencias que ya habían sido planteadas desde antes de la construcción de la refinería Olmeca.
En la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto, elaborada por el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), se advertía que la zona presentaba riesgos de inundación y que la plancha de la refinería debía elevarse al menos tres metros sobre el nivel del mar para proteger la infraestructura.
Pero ese mismo documento también alertaba que las obras de protección del complejo podían generar efectos en las zonas aledañas.
Hoy, para muchos habitantes de Paraíso, esas advertencias parecen haberse convertido en realidad.
Mientras la refinería fue elevada y protegida con obras de ingeniería, las colonias del municipio quedaron expuestas al agua y a las consecuencias de una obra diseñada para resistir… aunque no necesariamente para convivir con su entorno.
El resultado quedó claro esta madrugada: incendio en el puerto, calles inundadas y vecinos rodeados de agua con olor a combustible.


