Nada ni nadie se salva de la inseguridad en Tamaulipas: Ejecutan al delegado de la FGR en Reynosa en un ataque brutal y a plena luz del día
Reynosa, Tamaulipas. La violencia en Tamaulipas alcanzó un nuevo y alarmante nivel este lunes, cuando Ernesto Vázquez Reyna, delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en el estado, fue emboscado y asesinado brutalmente en plena vía pública por un grupo armado en la ciudad de Reynosa.
El atentado ocurrió en plena luz del día y frente a decenas de testigos, quienes captaron en video la secuencia de los hechos. Según reportes preliminares, el ataque comenzó con el lanzamiento de una granada a la camioneta Cadillac en la que viajaba el funcionario federal, provocando que el vehículo se incendiara de inmediato.
Vázquez Reyna habría logrado descender del vehículo herido, pero fue rematado por sicarios que llegaron en una camioneta blanca, desde donde abrieron fuego contra él sin piedad. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran la crudeza del ataque, generando conmoción nacional e indignación por la impunidad con la que operan los grupos delictivos en la región.
Tras el asesinato, elementos de diversas corporaciones aseguraron el sitio, mientras que en zonas cercanas se reportaron situaciones de riesgo y persecuciones presuntamente vinculadas al atentado. La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas confirmó la muerte del delegado y afirmó que ya hay coordinación con la FGR para iniciar las investigaciones.

La FGR, sin embargo, permanece en silencio. Hasta el momento, no ha emitido ningún posicionamiento oficial, a pesar de la gravedad del ataque y del cargo que ostentaba la víctima.
El gobernador Américo Villarreal condenó el crimen y aseguró que su administración colaborará para lograr justicia. No obstante, su pronunciamiento no calma la creciente percepción de inseguridad, impunidad y colapso institucional en el estado.
Ernesto Vázquez Reyna se desempeñaba desde al menos 2019 como delegado estatal de la FGR, con responsabilidades clave en investigaciones de alto impacto relacionadas con delincuencia organizada, delitos contra la salud y electorales.
Este crimen no solo representa un golpe al Estado mexicano, sino una señal inequívoca de que los cárteles operan con total control sobre el territorio, incluso sobre funcionarios de alto nivel. La sociedad exige respuestas. El silencio ya no es opción.

