En Tabasco Morena avala la extorsión del edil de Macuspana: “si es por escrito, no es delito”, dice su dirigencia
El discurso de combate a la corrupción quedó reducido a una frase cínica. La dirigencia estatal de Morena en Tabasco avala al alcalde de Macuspana, señalado por extorsionar a comercios locales mediante la exigencia de supuestas “donaciones de regalos navideños” que, de voluntarias, no tienen absolutamente nada.
Lejos de deslindarse o exigir una investigación, el líder estatal del partido, Jesús Selván, optó por normalizar la práctica. Su argumento raya en lo absurdo: “si es por escrito, eso no es extorsión”, afirmó, como si el formato del abuso borrara la presión, la amenaza y el uso del poder público para someter a proveedores y comerciantes.
Los empresarios afectados han denunciado que quien no coopera queda fuera de las compras del ayuntamiento, una advertencia clara que convierte el “donativo” en cobro bajo amenaza. No se trata de solidaridad, sino de una cuota impuesta desde el gobierno municipal, con el respaldo político del partido en el poder.
El mensaje de Morena es demoledor: no importa el abuso, importa quién lo comete. Si el alcalde es del partido, se justifica, se maquilla y se defiende. La legalidad queda supeditada a la conveniencia política y la ética se archiva.
En Macuspana, el problema ya no es solo la conducta del edil, sino la protección abierta desde la cúpula partidista. Morena no solo mira hacia otro lado: legitima la extorsión, redefine el delito y traiciona su propio discurso.
Así, bajo el manto de la “transformación”, la corrupción no se combate: se reglamenta.

