NacionalPolítica

México se hunde en la espiral criminal mientras el gobierno presume cifras: 16 estados siguen en rojo y Tabasco cae en picada

El país entra al cierre de 2025 con un diagnóstico demoledor que deshace el discurso triunfalista del Gobierno Federal: la violencia no cede, y en los estados más golpeados las estrategias oficiales están estancadas, rebasadas o simplemente fracasadas.

El nuevo informe “Estados más violentos sin mejoría pese a estrategias de seguridad”, elaborado por el Programa de Seguridad de México Evalúa, deja al descubierto un panorama que las autoridades insisten en maquillar: la pacificación del territorio es un objetivo lejano, mientras la criminalidad sigue marcando la agenda.

UN PAÍS PARTIDO POR LA VIOLENCIA

Aunque la narrativa oficial insiste en una “reducción nacional” de homicidios dolosos, 16 estados continúan en condiciones graves o muy graves de violencia letal. Los números no mienten: la caída promedio no significa nada cuando amplias zonas del país siguen atrapadas entre reacomodos criminales, conflictos internos de cárteles y decisiones federales que presionan pero no resuelven.

México Evalúa advierte que la violencia actual es el resultado de tres fuerzas simultáneas: peleas por el control territorial entre grupos criminales, debilitamiento operativo provocado por la política federal, y presión de Estados Unidos para desmantelar grandes organizaciones.

El cóctel perfecto para una tormenta continua.

TABASCO EMPEORA; DURANGO RESPIRA… POR AHORA

En medio de este caos, dos estados registraron cambios significativos:

Tabasco se hundió aún más, pasando de un balance negativo a muy negativo. Un descalabro que exhibe la ineficiencia de la estrategia estatal y federal en una entidad donde la violencia y la impunidad avanzan sin freno.

Durango, en contraste, logró mejorar de un escenario regular a uno positivo.

Pero la advertencia es clara: las mejoras aisladas no significan estabilidad. Nada está realmente contenido.

MICHOACÁN: EL ESPEJISMO QUE PUEDE ESTALLAR

El caso más preocupante es Michoacán, que pese a un reciente descenso en homicidios, podría perder el control de un momento a otro. En noviembre arrancó el rimbombante Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, con más de 100 acciones y un presupuesto millonario, pero sin lo esencial: fortalecimiento real de las instituciones locales.

Sin policías mejor pagadas ni municipios con poder efectivo, el riesgo es enorme: la intervención federal podría fragmentar aún más a los grupos criminales, detonando una violencia todavía peor. Un déjà vu de las estrategias fallidas de los últimos sexenios.

UNA POLÍTICA FEDERAL QUE APENAS RASPA LA SUPERFICIE

México Evalúa es contundente: la estrategia nacional funciona solo donde existe un andamiaje local sólido. Donde no lo hay, las acciones federales “presionan”, pero no resuelven, y el efecto es temporal. El riesgo de retroceso —o explosión— es alto y permanente.

El famoso “radar” del estudio muestra cómo varios estados están en zonas de riesgo, incluso aquellos que parecen estables como CDMX o Nayarit, que podrían empeorar si no reciben intervención preventiva inmediata.

RECOMENDACIONES QUE EL GOBIERNO SEGUIRÁ IGNORANDO

El informe propone una ruta clara —y casi obvia— que el gobierno ha decidido no transitar:

Pacificación estructural, no operativos improvisados.

Estrategias multinivel, no ocurrencias centralizadas.

Copiar modelos exitosos como Yucatán o Coahuila.

Alertas tempranas antes de que los estados exploten.

Prevención territorial con enfoque criminal, no programas sociales desconectados de la realidad.

Pero la administración federal insiste en su narrativa, como si negar la crisis la resolviera.

EL SALDO FINAL: PROMESAS, PROPAGANDA Y UN PAÍS AL BORDE

El documento retrata a un México atrapado entre diagnósticos técnicos que nadie escucha y decisiones políticas que prefieren la imagen a los resultados. Mientras tanto, millones de mexicanos viven en territorios donde la violencia no baja, el miedo no se va y la estrategia no cambia.

Si algo demuestra este estudio es que el país no necesita más discursos: necesita Estado, necesita instituciones, y necesita política pública real.

Y eso, al menos en 2025, sigue sin aparecer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *