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Ebrard improvisa ante arancel del 50% al cobre anunciado por Trump: sin plan ni información para defender exportaciones mexicanas

El anuncio del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 50 % a todas las importaciones de cobre usando la Sección 232 —so pretexto de la “seguridad nacional”— dejó al descubierto la falta de preparación y estrategia de la Secretaría de Economía mexicana, encabezada por Marcelo Ebrard.

Lejos de transmitir certidumbre o un plan de respuesta, Ebrard reaccionó con desconcierto: “Necesitamos saber a qué se aplica. Vamos a entender eso primero”, dijo, evidenciando que México ni siquiera tiene claridad sobre el alcance real de la medida. Resulta preocupante que el responsable de la política económica internacional del país se limite a decir que “ni ellos sabían”, refiriéndose a sus interlocutores en Estados Unidos, en lugar de ofrecer acciones concretas o medidas de defensa comercial.

Su respuesta evasiva —“Estamos pendientes. Lo sabremos en la tarde”— revela un tono improvisado e insuficiente para un tema que amenaza directamente la competitividad de industrias nacionales. México depende de sus exportaciones de metales estratégicos y este nuevo arancel se suma a la larga lista de medidas proteccionistas de Trump que ya habían impactado el acero, el aluminio y las autopartes.

A pesar de presumir reuniones pasadas para “eliminar aranceles”, la realidad es que hoy Ebrard parece desarmado, sin alianzas claras en Washington ni un frente sólido con los industriales mexicanos. Peor aún: no hay señales de que se esté preparando un mecanismo de represalia o de negociación firme para defender al sector minero y manufacturero nacional.

El secretario debería explicar por qué México no cuenta con información de primera mano —oportuna y confiable— sobre las decisiones comerciales de su principal socio, a pesar del TMEC y de todos los canales diplomáticos que presume tener abiertos. Más grave todavía es su aparente resignación: “No espero que suceda”, dijo, como si confiar en la buena voluntad de Trump fuera una política económica sensata.

Mientras Estados Unidos blande la amenaza de nuevos aranceles como un garrote para obtener ventajas unilaterales, la reacción de Marcelo Ebrard luce débil, lenta y carente de estrategia. México merece un liderazgo económico capaz de anticipar y enfrentar con rigor las medidas proteccionistas que hoy, otra vez, ponen en jaque a su industria exportadora.

Con información de El Financiero.

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