Política

Trasciende: Abaten a “El Mencho” en operativo militar y el CJNG responde con narcobloqueos en seis estados

La caída del hombre más buscado del país no vino acompañada de un mensaje a la nación, sino de humo, carreteras incendiadas y un silencio oficial que ensordece.

Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido este domingo 22 de febrero en un operativo encabezado por el Ejército en Jalisco, confirmaron funcionarios federales. La operación se desplegó en la zona de Talpa de Allende, uno de los bastiones históricos del grupo criminal.

Pero mientras la versión preliminar circulaba en filtraciones y reportes extraoficiales, el país volvió a arder.

Tras el operativo, se registraron bloqueos y quema de vehículos en al menos seis estados: Jalisco, Michoacán, Colima, Tamaulipas, Guanajuato y Aguascalientes. El mensaje fue inmediato: el aparato criminal conserva capacidad de respuesta, coordinación territorial y control logístico suficiente para paralizar regiones enteras en cuestión de horas.

La reacción violenta no solo exhibe la dimensión operativa del CJNG, sino que vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cómo pudo consolidarse durante años una estructura de este tamaño sin fracturas visibles desde el Estado?

El gobierno federal, hasta ahora, no ha emitido un posicionamiento detallado sobre el alcance real del operativo, el número de bajas, detenciones adicionales ni el impacto estratégico que tendría la muerte del capo en la estructura del grupo criminal. La opacidad, otra vez, como política de comunicación.

Abatir al líder no equivale a desmantelar la organización. La historia reciente del país demuestra que la fragmentación de los cárteles suele traducirse en disputas internas, escaladas de violencia y reacomodos sangrientos. Sin una estrategia integral —financiera, territorial y política— el vacío de poder puede convertirse en una nueva espiral de fuego.

Mientras tanto, las imágenes de tráileres ardiendo y carreteras bloqueadas recuerdan una realidad persistente: el crimen organizado no solo disputa plazas; desafía al Estado en tiempo real.

La muerte de “El Mencho”, de confirmarse oficialmente con todos sus detalles, sería uno de los golpes más relevantes en la historia reciente del combate al narcotráfico. Pero el verdadero indicador no será el parte militar, sino lo que ocurra en los próximos días en las calles.

Porque en México, cada vez que cae un capo, la pregunta no es quién era, sino quién sigue.

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