Presumen “mínimo histórico”, pero 42 millones no pueden comprar ni la canasta básica: pobreza laboral sigue en amarillo y con focos rojos
El gobierno puede celebrar cifras “históricas”, pero la realidad es menos festiva: la pobreza laboral en México cerró 2025 en 32.3 %, el nivel más bajo desde que existe la serie, sí, pero todavía golpea a 42.3 millones de personas cuyos ingresos no alcanzan para comprar la canasta alimentaria.
El reporte de la organización México, ¿Cómo vamos? confirma que el Semáforo Económico se mantiene en amarillo. Es decir, lejos de la meta nacional —menos de 20.5 % para estar en verde— y todavía peligrosamente cerca del rojo, que se activa arriba de 36 %.
En términos simples: uno de cada tres mexicanos trabaja, pero no gana lo suficiente para comer adecuadamente.
Sur con cifras de emergencia
Mientras Baja California Sur (14.2 %) y Colima (17.3 %) registraron las tasas más bajas de pobreza laboral, el sur del país volvió a exhibir el abandono estructural. Chiapas, Oaxaca y Guerrero superan el 50 % de su población en pobreza laboral. En esas entidades, más de la mitad de quienes trabajan no pueden comprar ni lo básico.
El dato nacional mejoró frente al cuarto trimestre de 2024, pero no en todo el país. Siete estados empeoraron anualmente: Ciudad de México, Coahuila, Durango, San Luis Potosí, Michoacán, Campeche y Baja California Sur. La mejora, por tanto, no es homogénea ni garantiza estabilidad.
Mujeres: más trabajo precario, menos ingreso
La desigualdad de género sigue siendo una herida abierta. En todas las entidades hay más mujeres que hombres en pobreza laboral. A nivel nacional, por cada 100 hombres en esta condición hay 114 mujeres.
El Semáforo Económico por sexo es contundente: amarillo para los hombres (30.1 %) y rojo para las mujeres (34.2 %). La brecha, lejos de cerrarse, creció respecto al trimestre previo.
El discurso de empoderamiento choca con un mercado laboral que sigue castigando a las mujeres con menores ingresos, menor participación y mayor precariedad.
Seis de cada diez no cubren necesidades básicas
El dato más alarmante no está en el 32.3 %, sino en el indicador complementario: el 61 % de la población no percibe ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria y no alimentaria. Es decir, cerca de seis de cada diez mexicanos no logran satisfacer plenamente sus necesidades básicas.
Eso ya no es un problema marginal. Es estructural.
Mercado laboral: rojo e informal
La tasa de participación laboral cayó a 59.3 %, por debajo del año previo y del trimestre anterior. El Semáforo en este rubro está en rojo. Menos personas participando en el mercado laboral implica menos dinamismo y mayor vulnerabilidad.
La informalidad, por su parte, se ubicó en 55 % de la población ocupada. Más de la mitad de los trabajadores no tiene seguridad social. Sin prestaciones, sin protección, sin estabilidad.
En ingresos, el promedio mensual fue de 10,847 pesos, con un crecimiento real anual de 3.3 %. Pero la brecha formal–informal es brutal: un empleo formal paga en promedio 14,258 pesos mensuales; uno informal, apenas 7,902. Casi la mitad.
El “mínimo histórico” de pobreza laboral no alcanza para ocultar la precariedad generalizada, la desigualdad de género y la informalidad crónica. México puede presumir que el indicador está en su punto más bajo, pero mientras 42 millones de personas no puedan comprar lo básico y seis de cada diez no cubran sus necesidades elementales, el semáforo social difícilmente puede considerarse verde.

