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Medicinas “fantasma” en Tabasco: la plataforma oficial reduce 985 mil piezas de un plumazo

El gobierno federal lanzó con bombo y platillo la llamada Plataforma de monitoreo de medicamentos. En el papel, una herramienta de transparencia para uno de los temas más sensibles del país: el abasto de medicinas en hospitales públicos.

En la práctica, otra vitrina de cifras que cambian sin explicación.

Dos cortes de información, separados por apenas seis días, exhiben cómo el número de piezas incumplidas —medicamentos que simplemente no fueron entregados por proveedores— se redujo de manera abrupta en Tabasco.

El 5 de febrero, el reporte señalaba que entre junio y diciembre del año pasado había 3 millones 274 mil 361 piezas incumplidas. Seis días después, el faltante bajó a 2 millones 206 mil 531 cajas.

La pregunta es obligada: ¿quién surtió más de un millón de piezas en menos de una semana… meses después de haber cerrado el año?

La magia estadística

Los ajustes no fueron menores ni marginales.

  • Septiembre pasó de 373,487 a 367,332 piezas incumplidas.
  • Octubre, curiosamente, subió de 336,863 a 337,396.
  • Noviembre cayó drásticamente de 172,218 a 95,387.
  • Diciembre registró el “milagro” más grande: de 1,393,062 piezas faltantes a solo 407,643.

Es decir, 985 mil 419 piezas aparecieron 40 días después del cierre oficial del mes y del año.

No hubo nota metodológica. No hubo aclaración técnica. No hubo explicación pública.

Simplemente cambiaron los números.

El propio informe distingue con claridad —en amarillo y naranja— las piezas “en tránsito” o “en validación”. Pero los ajustes se hicieron en meses que ya estaban cerrados y donde no había medicamentos en ese estatus.

En contraste, enero aún reporta 1 millón 215 mil 340 piezas en validación, lo cual podría entenderse por tratarse de un mes en curso. Lo que no tiene lógica es que meses concluidos se reescriban semanas después, reduciendo el faltante como si se tratara de una corrección administrativa menor.

Transparencia a modo

La Plataforma de monitoreo de medicamentos prometía claridad. Lo que exhibe es opacidad maquillada con interfaz digital.

No es la primera vez. Igual que con las cifras de homicidios, las inconsistencias alimentan la sospecha de que los datos se ajustan para contener el daño político, no para reflejar la realidad hospitalaria.

Porque más allá de los tableros y gráficos oficiales, la situación no cambia: miles de pacientes en Tabasco siguen saliendo de hospitales públicos con recetas que deben surtir en farmacias privadas.

Ni las compras consolidadas, ni la intervención de la ONU, ni la llamada “farmaciotota” resolvieron el problema estructural de abasto.

Lo único que parece surtirse con puntualidad es la narrativa.

Y mientras en la plataforma desaparecen casi un millón de cajas de medicinas, en la vida real siguen faltando tratamientos, quimioterapias y antibióticos.

La estadística podrá reescribirse. La enfermedad, no.

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