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Policía municipal de Ario de Rosales huye en masa tras operativo de la Fiscalía; patrullas y armas quedaron tiradas en las calles

El municipio de Ario de Rosales vivió este jueves una escena digna de un estado fallido: todo el cuerpo de policía municipal abandonó la comandancia y huyó minutos antes de que la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán ejecutara órdenes de aprehensión por homicidio, varias de ellas dirigidas precisamente contra los propios agentes.

La FGE llegó al municipio —ubicado a menos de 80 kilómetros de Morelia— con un operativo sorpresa encabezado por las áreas de Mandamientos Judiciales y Homicidios. Pero “sorpresa” no fue: alguien desde adentro alertó a los policías, quienes escaparon dejando atrás patrullas, armas y equipo táctico tirados en las calles, evidencia que ahora forma parte de la investigación.

La comandancia municipal, situada en pleno centro de Ario de Rosales, amaneció sitiada por fuerzas estatales, Guardia Nacional y Ejército, en un despliegue que buscaba asegurar el inmueble y determinar si algún funcionario o agente permanecía dentro. Hasta ahora, nadie sabe cuántos agentes están prófugos ni cuántos podrían estar ya bajo protección del crimen organizado.

La crisis no surgió de la nada. El 5 de octubre, una pareja fue asesinada a balazos y desde entonces la FGE puso bajo lupa a los 20 policías municipales. Fueron concentrados en Morelia para declarar y sus armas revisadas por el Ejército, pero días después regresaron a patrullar como si nada hubiera pasado.

La situación empeoró cuando 18 policías del municipio vecino Salvador Escalante fueron detenidos también por su presunta participación en el mismo crimen, lo que encendió todas las alarmas sobre una posible red de policías coludidos con grupos criminales que operan en la región.

En medio del caos, la presidenta municipal Karla Yohana Mendoza Bermúdez, del Partido Verde Ecologista (PVE), simplemente no apareció. No estaba en el municipio durante el operativo y hasta ahora guarda un silencio que huele a encubrimiento o a absoluto descontrol.

Ario de Rosales quedó este jueves sin policías, sin mando y sin respuestas, mientras la Fiscalía intenta reconstruir cómo una corporación completa prefirió huir antes que enfrentar la ley.

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