Huachicol, narco y política: revelaciones del caso “Goofy” habrían tumbado a Gertz Manero antes de que la red criminal embarrara a Morena
La renuncia “voluntaria” de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República ahora huele más a maniobra de contención que a relevo institucional. Y es que un día antes de su salida se filtró un expediente explosivo: una red criminal dedicada al tráfico de armas, droga y combustible, encabezada por un personaje apodado “El Goofy”, cuyas conexiones alcanzan a figuras de alto calibre dentro de Morena.
De acuerdo con agentes de la propia FGR, la intervención telefónica al líder del grupo reveló algo más que rutas de huachicol. En las grabaciones —según fuentes de la investigación— “El Goofy” habría recibido llamadas de Ricardo Monreal, quien presuntamente le solicitó un “favor”. Pero el legislador no sería el único nombre incómodo en el expediente.
El documento también menciona a Luisa María Alcalde, actual secretaria de Gobernación, y a su hermana Ernestina Godoy Alcalde, fiscal de la CDMX. Ambas habrían aparecido indirectamente vinculadas en comunicaciones rastreadas dentro de la red criminal, aunque ninguna ha ofrecido una explicación pública ante el escándalo emergente.
Como si eso no bastara, el expediente conecta a “El Goofy” con Raúl Rocha Cantú, el empresario y copropietario de Miss Universo, actualmente prófugo y señalado por delincuencia organizada y huachicol. Un vínculo que refuerza la sospecha de que detrás de esta red hay un negocio multimillonario con protección política.
En este contexto, la renuncia de Gertz deja de parecer un gesto diplomático para convertirse en un acto desesperado por desactivar una bomba de tiempo que apuntaba directo al corazón de la 4T. La pregunta es inevitable:
¿Qué tan grande es el negocio del huachicol y qué tan profundo llega su enraizamiento político, que tuvieron que remover al Fiscal General antes de que el escándalo salpicara a todo Morena?
La opacidad del relevo, el silencio oficial y la ausencia de explicaciones solo alimentan la versión de que el régimen apagó el incendio antes de que la lumbre alcanzara Palacio Nacional. El expediente “Goofy” apenas empieza a asomarse. Lo que falta por conocerse podría sacudir a toda la clase gobernante.

