Javier May se desmarca del legado criminal de Víctor Hugo Chávez en Tabasco: 1,060 asesinatos no son “tema local”
El gobernador Javier May reaccionó con la rapidez a un asunto del que teme verse salpicado. Tras la detención del general Víctor Hugo Chávez, ex titular de Seguridad Pública en Tabasco, se apresuró a decir que “no es un tema local”. La declaración es tan torpe como reveladora. Porque si algo fue el paso de Chávez por el estado, fue local, sangriento y escandalosamente impune.
Durante los 379 días que Chávez dirigió la corporación, Tabasco vivió su etapa más oscura: 1,060 asesinatos, una cifra que cuadruplica las ejecuciones de 2023. Ese dato no es una estadística fría, es el reflejo de un estado sumido en el caos mientras el general operaba con la complacencia —o el silencio cómplice— del gobernador.
Por si fuera poco, un grupo criminal lo acusó públicamente de traición en narcomantas colgadas a pasos del Palacio de Gobierno. ¿La denuncia? Haberles vendido la plaza. ¿La reacción oficial? Ninguna. Ni investigación, ni pronunciamiento, ni consecuencias. La omisión es escandalosa.
Y Javier May lo sabía. Sabía lo que pasaba dentro de su Secretaría de Seguridad. Sabía quién era Chávez. Y, aun así, cuando desde el gobierno federal le ordenaron su salida, no sólo acató sin cuestionar, lo despidió como si fuera un héroe. No pidió explicaciones. No exigió cuentas. Lo cubrió de elogios y lo dejó ir sin responder por el baño de sangre que dejó tras de sí.
Ahora, con desvergüenza, intenta lavarse las manos y voltear la mirada hacia su antecesor. Acusa, señala, se victimiza. Pero calla su propia responsabilidad. Porque mientras denuncia a quienes protegieron a Bermúdez Requena, él hizo exactamente lo mismo con Chávez. El mismo patrón. La misma impunidad.
La detención del general debería ser un punto de quiebre. Pero no para frases huecas en conferencias, sino para que el gobernador exija una investigación real sobre su gestión al frente de la @SSPCTabasco. Lo contrario —seguir negando que esto compete a Tabasco— no es simple ignorancia. Es complicidad, encubrimiento y cobardía política.
Y frente a más de mil asesinatos, eso no se perdona.

