Internacional

Trump pierde el control del Congreso; una ola demócrata sacude su segundo mandato

Los electores estadounidenses castigaron a los republicanos por el costo de la vida, la guerra con Irán y las políticas económicas del presidente. Los demócratas recuperaron el Senado y la Cámara de Representantes y conquistaron gubernaturas en estados conservadores.

WASHINGTON, 4 de noviembre de 2026.— Donald Trump sufrió este martes el mayor revés electoral de su segundo mandato. Los estadounidenses entregaron a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso y arrebataron a los republicanos posiciones que durante décadas parecían inexpugnables.

La llamada ola azul alcanzó incluso a Texas, uno de los principales bastiones del conservadurismo estadounidense, donde los demócratas consiguieron dos victorias históricas: Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott y James Talarico venció a Ken Paxton en la disputa por un escaño en el Senado.

Hinojosa se convertirá en la primera mujer latina en gobernar Texas, mientras que Talarico será el primer demócrata elegido senador por ese estado en casi cuatro décadas.

El resultado representa un cambio profundo en el equilibrio del poder político de Estados Unidos y coloca a Trump ante los dos últimos años de su presidencia con un Congreso controlado por sus adversarios.

El presidente, que había pedido a los estadounidenses votar como si la elección fuera un referéndum sobre su gobierno, recibió una respuesta adversa en las urnas.

El encarecimiento de la vida, la inflación, los efectos de los aranceles comerciales y el rechazo a la guerra con Irán figuraron entre los principales factores del descontento electoral.

La inconformidad alcanzó a sectores que habían contribuido a su victoria presidencial de 2024, incluidos votantes jóvenes y latinos.

La derrota republicana no se limitó a los distritos tradicionalmente demócratas. El partido opositor consiguió avances en estados conservadores como Kansas, Iowa y Carolina del Sur, además de recuperar posiciones en regiones agrícolas e industriales afectadas por la incertidumbre económica.

En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora del estado.

UN CONGRESO QUE PODRÁ FRENAR A TRUMP

La nueva composición del Capitolio cambiará las condiciones bajo las cuales Trump ha ejercido el poder durante los primeros dos años de su segundo mandato.

A partir de enero de 2027, los demócratas tendrán capacidad para bloquear iniciativas legislativas, someter a escrutinio las decisiones del Ejecutivo y abrir investigaciones sobre posibles irregularidades de su administración.

El control de la Cámara de Representantes también permitirá a la oposición encabezar comités de vigilancia, solicitar documentos y citar a funcionarios para que rindan cuentas.

Las políticas migratorias, los aranceles, las decisiones económicas y las operaciones militares estadounidenses estarán entre los asuntos sujetos a mayor fiscalización legislativa.

Trump reconoció los resultados electorales, aunque advirtió que utilizará su facultad de veto frente a iniciativas demócratas que considere inaceptables.

La confrontación entre la Casa Blanca y el Congreso amenaza con convertirse en uno de los principales rasgos de la segunda mitad de su mandato.

Para los republicanos, el resultado también abre una disputa interna sobre el futuro del movimiento MAGA y el liderazgo político que sucederá a Trump, quien constitucionalmente no puede buscar un tercer mandato presidencial.

La magnitud de las victorias demócratas plantea, además, un desafío para la propia oposición: convertir el rechazo electoral a Trump en resultados legislativos y una alternativa política rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.

El presidente estadounidense conservará sus facultades ejecutivas y su poder de veto, pero perderá el respaldo legislativo que había facilitado buena parte de su agenda.

La elección de medio término no puso fin a la presidencia de Donald Trump. Sí puso fin al control republicano de los tres principales centros del poder federal y abrió una etapa de contrapesos políticos que marcará el resto de su mandato.