Reaparece en Tabasco programa ganadero que fue un fracaso en el sexenio de AMLO; entre los proveedores, un senador de Morena
El crédito ganadero a la palabra fue un proyecto que duró apenas dos años en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y que se cerró sin mayores explicaciones dejando pérdidas al erario público por más de 5 mil millones de pesos.
De acuerdo a reportes oficiales, a través de la coordinación nacional de Ganadería, a cargo entonces de David Monreal, el programa permitió repartir unas 47 mil cabezas de ganado pero fue cancelado en 2021 por falta de resultados.
Sin embargo, el mismo modelo, sin reglas claras de operación y mayor énfasis en el aspecto clientelar, se aplica en Tabasco a partir de 2025 y se le destinan más de 417 millones de pesos.
El gobernador Javier May justifica el programa diciendo que es para repoblar el hato ganadero, pero en 2025 y 2026 habrá entregado poco más de 16,500 animales y la cifra es irrelevante para una entidad con 1 millón 650 mil cabezas de ganado en promedio.
El modelo es simple: los beneficiarios, seleccionados por los Siervos de la Nación, reciben un paquete de 10 novillonas y un semental.
Sin embargo, aunque en el proyecto se le denomina “crédito”, en los lineamientos de operación no hay prisa por establecer el método y los plazos para la devolución y sólo se menciona: “Para la ejecución de la etapa B (Etapa de retorno) del programa (…) se darán a conocer oportunamente a través de la página oficial de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario los lineamientos de ejecución”.
El año pasado se beneficiaron a 873 campesinos a los que se les entregaron 9,600 semovientes con un presupuesto de 235 millones de pesos. Este año se pretende beneficiar a 628, con 6 mil 908 cabezas de ganado, para un total de 16,508 animales en dos años.
Pero algunos de los beneficiados dicen que varios compañeros no están trabajando o incluso, ya vendieron los animales, porque saben que el dinero es a fondo perdido y sólo se va a pedir la devolución si dejan de votar por Morena.
Dirigentes ganaderos como Miguel Gerónimo Cerino advierte que además de su uso clientelar, el programa tiene entre sus proveedores a varios políticos de Morena, como el senador José Sabino Herrera Dagdug, su hermano Walter Seiner Herrera Dagdug, su cuñado, Ovidio Chablé Martínez a través de la empresa Productora Regional de Productos Lácteos HEMA S de RL, y su trabajador Francisco Emir Marín Alpuche.
Herrera Dagdug aceptó en entrevista, que es compadre del subsecretario de Ganadería del gobierno estatal y encargado del “crédito ganadero”, Joaquín Alejandro Ligonio, y pese al conflicto de interés, dijo que le ha vendido al programa 7 u 8 sementales, alrededor de 400 mil pesos, según su propia estimación.
En la lista de proveedores también aparece el diputado federal Jaime Lastra Bastar, entre otros.
Gerónimo Cerino señala que muchos beneficiarios han denunciado a condición de anonimato, por temor a que les den de baja del programa, que el ganado que les entregan proviene de Centroamérica y es introducido por la frontera tabasqueña, concretamente por el municipio de Tenosique.
Dijo conocer que en la zona entran miles de reses, la mayoría sin el control fitozoosanitario requerido en nuestro país, pero que son legalizados para repartirse en el programa gubernamental y para ser vendidos en otros estados, con los aretes del Sistema Nacional de Identificación Individual del Ganado (SINIIGA).
Las autoridades tabasqueñas investigan la desaparición de 300 mil de esos aretes de identificación en diciembre pasado, un proceso que involucra a la dirigencia de la Unión Ganadera Regional de Tabasco y varias asociaciones locales.
Cerino, quien encabeza un movimiento de ganaderos que se oponen a que se les siga exigiendo los aretes del SINIIGA, asegura que esa herramienta que busca darle trazabilidad al ganado está en manos de contrabandistas que los utilizan para legalizar el ganado de Guatemala, al que los productores responsabilizan de ser causante de enfermedades como la fiebre aftosa e incluso, el gusano barrenador.

