Política

De operador presidencial a posible testigo protegido en EEUU: el caso Romo sacude al círculo de López Obrador

El silencio que rodeó durante meses a Alfonso Romo Garza hoy se transforma en un torbellino de versiones que sacuden al círculo más cercano del poder lopezobradorista. El ex jefe de la Oficina de la Presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador estaría —según versiones que corren con fuerza en ámbitos políticos y financieros— en manos de autoridades de Estados Unidos, donde buscaría acogerse a la figura de testigo protegido.

La información, aún no confirmada oficialmente, apunta a que Romo habría pasado de la discreción en España a una eventual entrega o aseguramiento por parte de autoridades estadounidenses. El trasfondo no es menor: investigaciones por presunto lavado de dinero vinculado al narcotráfico a través de su institución financiera, Vector Casa de Bolsa.

El señalamiento tiene origen en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que habría identificado a Vector como una posible vía para facilitar operaciones millonarias ligadas a cárteles, incluyendo movimientos relacionados con el caso de Genaro García Luna. Un golpe que no sólo toca al empresario regiomontano, sino que salpica directamente a las élites que orbitaban en el poder durante el sexenio pasado.

Mientras tanto, en México, la reacción institucional ha sido tibia y contenida. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores intervino temporalmente la firma, en una acción que parece más un control de daños que un intento real de esclarecer los hechos. Por su parte, Vector Casa de Bolsa ha rechazado las acusaciones, calificándolas de infundadas y asegurando la solidez de sus operaciones. Pero en medio del escándalo, los desmentidos pesan menos que las sospechas.

El caso no sólo abre una grieta en el discurso de combate a la corrupción que enarboló la llamada Cuarta Transformación; también exhibe la fragilidad de sus vínculos más cercanos. Porque Romo no fue un actor secundario: fue uno de los hombres de mayor confianza del presidente, el enlace con el sector empresarial y una pieza clave en la arquitectura política del sexenio.

Las ondas expansivas ya alcanzan otros frentes. En el entorno de Tatiana Clouthier Carrillo, hoy aspirante a la gubernatura de Nuevo León, crece la preocupación. No es para menos: la relación política y personal entre Clouthier y Romo ha sido pública y constante, al grado de que al empresario se le ha señalado como uno de sus principales impulsores.

Así, lo que comenzó como un trascendido en redes sociales se convierte en un caso que amenaza con escalar a dimensiones mayores. Si se confirma, no sólo pondría en entredicho a uno de los hombres más influyentes del sexenio pasado, sino que abriría la puerta a un nuevo capítulo incómodo para el obradorismo: el de las lealtades que, bajo presión internacional, podrían convertirse en testimonios. Porque cuando el poder cambia de jurisdicción, el silencio deja de ser opción… y la verdad, una moneda de negociación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *