Sin videos del C4 ni acceso a pruebas: la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco bajo sospecha por opacidad en caso Rodrigo, estudiante asesinado
A más de tres meses del asesinato de su hijo Rodrigo —estudiante universitario baleado por policías estatales—, Lucio Isidro Álvarez volvió a plantarse frente al Palacio de Gobierno en Villahermosa para exigir lo que, en cualquier estado de derecho, debería ser automático: justicia.
Han pasado 104 días y, denuncia, lo único que ha encontrado es burocracia, silencio y puertas cerradas.
De acuerdo con su testimonio, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco se ha negado a entregarle los videos de las cámaras del C4 ubicadas en la zona donde ocurrió la persecución en la que habrían participado varias patrullas. Tampoco han permitido que peritos independientes designados por la familia tengan acceso al vehículo ni a las pertenencias del joven.
La opacidad no solo alimenta sospechas; las profundiza.
Cansado del silencio institucional en Tabasco, Don Lucio anunció que llevará su reclamo a la Ciudad de México. “Aquí no nos escuchan”, ha dicho.
La información sobre la protesta y las denuncias del padre fue publicada en la cuenta de X del periodista Audelino Macario, quien documentó el posicionamiento y la exigencia pública frente al Palacio de Gobierno.
En un estado donde el discurso oficial presume transformación y justicia, un padre lleva más de cien días tocando puertas para saber por qué mataron a su hijo. Y hasta ahora, la respuesta ha sido el silencio.

