Piratas en la Sonda de Campeche: el primer asalto del año exhibe el colapso de la seguridad en plataformas de Pemex
Campeche, Camp.— La Sonda de Campeche volvió a quedar a merced del crimen. Durante este fin de semana se registró el primer asalto del año a plataformas de Petróleos Mexicanos, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en las instalaciones Abkatún Alfa y Abkatún Delta, parte del complejo Abkatún Pool Chuc, sin que ninguna autoridad lograra impedirlo.
Los agresores llegaron en lanchas ribereñas, bajo la cobertura de la noche, portando armas de grueso calibre. Dispararon al aire para someter al personal y tomaron el control temporal de las áreas externas de ambas plataformas. No fue un golpe improvisado: fue una operación calculada, ejecutada con conocimiento del terreno y de los tiempos muertos de vigilancia.
Ante la amenaza directa, los trabajadores se replegaron a los cuartos de máquinas para evitar un enfrentamiento armado. La decisión evitó víctimas, pero dejó al descubierto una realidad alarmante: en las plataformas petroleras más estratégicas del país, el personal está solo. Los delincuentes sustrajeron al menos 30 Equipos de Respiración Autónoma, insumos críticos de seguridad industrial, y huyeron sin oposición y sin un solo detenido.
Aunque no se reportaron personas lesionadas, el asalto activó alertas internas en la región marina y volvió a poner en entredicho el papel de la Secretaría de Marina, responsable del resguardo de las áreas petroleras costa afuera. La pregunta es inevitable: ¿dónde estaba la vigilancia cuando hombres armados tomaron dos plataformas estratégicas de Pemex?
Este ataque no es un hecho aislado. Durante los últimos dos años, Pemex ha acumulado robos, abordajes ilegales e incursiones nocturnas en instalaciones marinas de la Sonda de Campeche. Los reportes internos describen patrones repetidos, uso de embarcaciones rápidas, armamento para intimidar tripulaciones y rutas de escape hacia zonas costeras. El botín ha sido constante: equipo especializado, herramientas técnicas y material de seguridad.
En 2024, trabajadores denunciaron múltiples entradas ilegales a plataformas satélite y centros de proceso en la región. Las investigaciones, sin embargo, raramente concluyeron con responsables ante la justicia. La impunidad se volvió norma y el mensaje fue claro: robar en altamar no tiene consecuencias.
El asalto a Abkatún Alfa y Abkatún Delta inaugura la lista de ataques de 2026 y confirma que las plataformas de Pemex —infraestructura estratégica y de alto valor— siguen siendo territorio vulnerable. Mientras el discurso oficial presume control y soberanía energética, en la Sonda de Campeche mandan los delincuentes, entran armados, roban equipo crítico y se van sin ser molestados.
Pemex guarda silencio. La Marina no explica. Y los trabajadores siguen expuestos. En altamar, la seguridad nacional parece naufragar.

