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Fuera de la Caja

Traición

Macario Schettino | @macariomx

El movimiento quería llegar al poder para aprovecharse de él. No sería nada extraño si no fuese porque tanto en la búsqueda como en el ejercicio no han estado dispuestos a enfrentar límite alguno. Es la invasión de los bárbaros, capaces de destruir todo para facilitar el pillaje.

En un país medianamente desarrollado hay instituciones que lo impiden: organismos autónomos que documentan el saqueo, medios que lo hacen público, tribunales que juzgan y condenan. El movimiento desapareció a los organismos, debilitó a los medios, destruyó a los tribunales. Todo, para evitar ser juzgados y castigados por sus actos contra el Estado y la sociedad. Contra la nación.

Ahora quieren evitar que ese juicio venga de fuera. Por eso se envuelven en la bandera, se llenan la boca de soberanía y acusan a sus detractores de traición. Lo que están haciendo es construir una “narrativa” de defensa nacional que les sirva de cobertura. Es en este contexto en el que hay que entender el caso de Chihuahua.

César Jáuregui era fiscal de Chihuahua cuando se lanzó un operativo para desmantelar un inmenso laboratorio clandestino cerca de Ciudad Juárez. Ese éxito le permitiría solidificar su candidatura, porque Jáuregui es un líder panista reconocido en el estado. La mala fortuna se lo impidió. En el operativo participaron cuatro estadounidenses, que en medios han sido señalados como agentes de la CIA. Según las versiones, iban como observadores. En un accidente automovilístico, murieron dos de ellos, junto con el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Oseguera, y uno de sus ayudantes. Nos enteramos de ello el domingo 19 de abril, gracias a un tuit del embajador estadounidense. Al día siguiente, Sheinbaum empezó con el discurso de traición a la patria.

Jáuregui renunció a la fiscalía, aceptando su responsabilidad en el operativo, pero de inmediato se abrieron dos investigaciones en su contra. La estatal, que documentó los delitos de ejercicio indebido de funciones y coalición de servidores públicos, y la federal, que hace unos días lo acusó de traición a la patria. Es el primer mexicano acusado de ese delito desde que existe la Constitución de 1917, aunque antes de eso parecen haber sido acusados de lo mismo sólo tres más: Agustín de Iturbide, Miguel Miramón y Felipe Ángeles, todos ellos fusilados.

Aunque Jáuregui fue internado en el penal del Altiplano bajo ese delito, al parecer también se utilizará la investigación estatal. También han empezado a surgir versiones de involucramiento de Jáuregui con grupos criminales, que no han sido sustanciadas.

Hay un personaje clave en esto, que es Arturo Zuany, quien fuera director de la AEI y posteriormente fiscal de operaciones estratégicas. Era el brazo operativo de Jáuregui, pero le fue retirada la visa estadounidense a inicios de 2025. Después afirmó haberla recuperado, y por ello regresó como fiscal, pero todo indica que se trataba de la visa “parole”, que Estados Unidos otorga a personas que colaboran con sus agencias. Esto importa porque es muy probable que la presencia de los estadounidenses en el operativo haya sido decisión de él, y no es claro que Jáuregui lo supiera. En esta misma lógica, todo indica que la gobernadora tenía aún menos información específica. No es nada raro: lo mismo le ocurrió a Sheinbaum en el operativo en que cayó Nemesio Oseguera, El Mencho.

Zuany está prófugo, Jáuregui detenido, y Maru Campos y Claudia Sheinbaum intercambian dichos, acusaciones y amplían las dudas acerca de la relación entre políticos y criminales. Detrás de todo, sin embargo, está el Comando Norte de los Estados Unidos, que hoy coordina a todas las agencias de seguridad en su relación con México. Regrese al inicio de este texto, y todo será más claro.

Este articulo se publicó originalmente en El Financiero, se reproduce con la autorización del autor.