TEPJF frena al INE: las “boletas planchadas” no podrán contarse como votos
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) corrigió al Instituto Nacional Electoral (INE) y cerró una puerta que había quedado abierta rumbo a las elecciones federales de 2027: las llamadas “boletas planchadas”, aquellas que aparezcan dentro de las urnas sin las marcas de doblez necesarias para introducirlas por la ranura, deberán ser excluidas desde el escrutinio y cómputo en las casillas.
Por unanimidad, los magistrados de la Sala Superior ordenaron modificar los lineamientos aprobados por el INE el pasado 3 de septiembre. La decisión impide que esas boletas avancen hasta los consejos distritales para determinar posteriormente si pueden contabilizarse. Para el Tribunal, la irregularidad debe resolverse desde el momento mismo en que la papeleta es encontrada dentro de la urna.
El magistrado Felipe de la Mata puso sobre la mesa una explicación difícil de eludir: una boleta extendida puede medir 28 centímetros, mientras que la ranura de una urna tiene apenas 12. Con una boleta muestra en las manos preguntó cómo podría haber ingresado completamente extendida y sin presentar las marcas físicas que necesariamente dejaría haber sido doblada para introducirla.
“¿Se podrá hacer esto por arte de magia?”, cuestionó De la Mata durante la sesión. El planteamiento apunta directamente al problema de fondo: si físicamente una papeleta extendida no cabe por la ranura, encontrarla completamente planchada dentro de la urna genera dudas sobre si siguió el procedimiento legal establecido para la emisión del voto.
El artículo 279 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que, una vez marcado el voto, el elector debe doblar las boletas y depositarlas en las urnas correspondientes. Bajo ese criterio, el Tribunal determinó que una papeleta sin esas marcas no debe incorporarse automáticamente a la votación válida.
Los funcionarios de las mesas directivas deberán identificar las boletas sin doblez durante el escrutinio, registrar el hallazgo en la hoja de incidentes, señalar el número de casilla e inutilizarlas. Esas papeletas deberán mantenerse separadas de las que sí integrarán la votación computada, bajo un tratamiento semejante al de las boletas sobrantes.
De la Mata sostuvo que la medida busca impedir que una papeleta ajena al procedimiento legal termine convertida artificialmente en un voto. “Con esta decisión me parece que se salvaguarda la elección”, señaló el magistrado al defender una regla que, a diferencia de los lineamientos aprobados por el INE, elimina la posibilidad de trasladar la decisión hasta los consejos distritales.
La resolución representa un revés para el Consejo General del INE, que apenas un mes antes había aprobado lineamientos que no establecían el rechazo automático de las boletas planchadas desde las casillas. El Tribunal decidió ahora fijar una regla mucho más estricta: si la boleta carece de las señales físicas de haber sido doblada para introducirla legalmente en la urna, no deberá sumarse a los resultados.
Y el problema está lejos de ser una hipótesis construida rumbo a 2027. Las llamadas boletas planchadas ya habían aparecido en procesos electorales anteriores y cobraron especial relevancia durante la elección judicial de 2025, cuando cientos de miles de papeletas sin dobleces fueron detectadas durante los cómputos, generando cuestionamientos sobre la manera en que habían llegado hasta las urnas.
El antecedente resulta todavía más incómodo porque dentro del propio INE hubo consejeros que advirtieron sobre la gravedad del fenómeno. Uuc-kib Espadas llegó a sostener que encontrar una boleta planchada dentro de una urna constituía un indicio de fraude electoral y cuestionó que pudiera existir alguna vía para terminar contabilizándola como un voto legítimamente emitido.
A pesar de esas advertencias, el Consejo General aprobó un mecanismo que permitía trasladar el análisis de esas papeletas a una etapa posterior del proceso. El TEPJF acaba de eliminar esa posibilidad: la irregularidad tendrá que detectarse, documentarse y frenarse desde la propia casilla, antes de que pueda incorporarse a los resultados electorales.
El proyecto de Felipe de la Mata fue aprobado por unanimidad de los magistrados Gilberto Bátiz, Claudia Valle, Alfredo Fuentes y Reyes Rodríguez Mondragón, quien presentó un voto concurrente. Ninguno de los demás integrantes del pleno intervino para controvertir el argumento central sobre la imposibilidad física de que una boleta completamente extendida pueda ingresar normalmente en una urna.
La resolución deja además una regla clara para las elecciones federales del 6 de junio de 2027. Después de las anomalías observadas en procesos anteriores, la discusión ya no puede limitarse a decidir cómo contabilizar una boleta planchada. Antes habrá que responder una pregunta mucho más delicada para la certeza electoral: cómo llegó intacta hasta el interior de una urna una papeleta que, por sus dimensiones, necesariamente tenía que ser doblada para entrar por la ranura.
Con información de Latinus.

