Sheinbaum saca los celulares de las escuelas: ni en el salón ni en el recreo
A partir del 3 de noviembre, alumnos de primaria y secundaria deberán mantener guardados sus teléfonos durante toda la jornada escolar; la medida fue acordada por las autoridades educativas de las 32 entidades.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes una restricción nacional al uso de teléfonos celulares y otras pantallas en las escuelas primarias y secundarias del país: los estudiantes podrán llevarlos, pero tendrán que permanecer guardados durante las clases y también en el recreo.
La decisión fue aprobada por unanimidad por las autoridades educativas de las 32 entidades dentro del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu) y entrará en vigor el próximo 3 de noviembre. El acuerdo será publicado este martes en el Diario Oficial de la Federación.
Sheinbaum evitó definir la medida como una prohibición y habló de una regulación para frenar lo que calificó como uso indiscriminado de las pantallas y recuperar actividades vinculadas con la creatividad, el desarrollo cognitivo y las habilidades psicomotoras de niñas, niños y adolescentes.
Pero en los hechos, para los estudiantes de primaria y secundaria la regla será tajante: el celular podrá entrar a la escuela, pero no podrá utilizarse ni para tomar apuntes durante las clases ni para entretenerse durante el recreo. Sólo estarán contempladas excepciones por emergencias o situaciones particulares.
“No quiere decir que se prohíba el uso del celular; lo que sí es que en la escuela no”, había adelantado Sheinbaum días atrás, cuando sostuvo que los dispositivos terminan convirtiéndose en distractores dentro del salón y desplazan la convivencia entre los alumnos durante los recreos.
La medida tampoco surgió de la nada. La propia Presidenta reconoció que 16 estados ya contaban con algún tipo de regulación, por lo que el cambio consiste ahora en extender un criterio nacional a las primarias y secundarias del país.
Antes de su aplicación, las autoridades tendrán un periodo de transición para realizar asambleas con docentes y padres de familia y explicar las nuevas reglas. El acuerdo de Conaedu contempla además que los estados adecuen sus instrumentos jurídicos para armonizar la regulación.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que la restricción no será igual para todos los niveles educativos.
En educación media superior, cada institución deberá establecer sus propias limitaciones para garantizar un uso responsable, seguro y con propósitos pedagógicos. En las universidades, serán las propias instituciones las que mantengan sus políticas sobre dispositivos digitales.
La decisión representa un giro frente a la incorporación creciente de teléfonos y pantallas como herramientas educativas: para millones de estudiantes de educación básica, el gobierno federal apuesta ahora por sacarlos de la dinámica cotidiana de la escuela.
El desafío vendrá después del anuncio: hacer cumplir una restricción nacional dentro de miles de planteles y demostrar que retirar el teléfono durante unas horas se traduce realmente en mayor aprendizaje, convivencia y creatividad.
Porque a partir del 3 de noviembre el celular podrá quedarse en la mochila. El resultado de la política educativa tendrá que medirse fuera de ella.

