Sheinbaum culpa al “injerencismo” por la violencia en Sinaloa y desplaza la responsabilidad del gobierno
La presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó este lunes la crisis de violencia que golpea a Sinaloa desde hace dos años a la intervención extranjera que derivó en la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y en la fractura interna del Cártel de Sinaloa.
En su explicación sobre el deterioro de la seguridad en la entidad, actualmente gobernada de manera interina por Graciela Domínguez tras la salida de Rubén Rocha Moya, la mandataria puso el énfasis en una causa externa: la operación que llevó a Zambada a Estados Unidos en julio de 2024.
“Sinaloa es una demostración que el injerencismo provocó, con el rompimiento de un grupo delictivo, la situación que hoy tenemos”, afirmó durante su conferencia matutina.
Sheinbaum sostuvo que antes de la captura del capo, Sinaloa registraba menos de un homicidio diario y que la fractura de la organización criminal provocó el incremento de la violencia.
“Tenía menos de un homicidio diario hasta antes de la detención de uno de los capos del narcotráfico, provocado por un rompimiento de un grupo delictivo, y eso generó una violencia que se ha ido conteniendo”, aseguró.
El argumento presidencial coloca así el origen inmediato de la crisis en la captura de Zambada y en la posterior confrontación entre Los Chapitos y La Mayiza, sin que en esa explicación Sheinbaum abordara qué responsabilidad corresponde a las autoridades mexicanas por la capacidad que ambas facciones criminales conservaron para sostener durante dos años una disputa armada en territorio sinaloense.
La violencia desatada después de la captura de “El Mayo” no está en discusión: la detención desencadenó una fractura entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa y desde septiembre de 2024 el estado enfrenta una ola de asesinatos, desapariciones y otros delitos.
Sheinbaum matizó después su postura. Aclaró que cuestionar la intervención extranjera no significa que los delincuentes mexicanos no deban ser detenidos.
“Eso no quiere decir que no se deba detener a los que cometen delitos”, señaló, pero sostuvo que cuando un gobierno extranjero dispone de información debe compartirla con las instituciones mexicanas para que sean éstas las que procedan. Defendió nuevamente su fórmula de cooperación con Estados Unidos: “coordinación, sin subordinación”.
La explicación presidencial deja, sin embargo, un asunto sin resolver: la captura de Zambada puede explicar el detonante de la guerra entre las facciones, pero no explica por sí sola por qué, dos años después, el Estado mexicano todavía enfrenta dificultades para recuperar plenamente la seguridad en Sinaloa.
El gobierno federal mantiene una fuerte presencia de fuerzas de seguridad en la entidad. Durante su visita del domingo, Sheinbaum garantizó que permanecerán allí “el tiempo que sea necesario”; La Jornada reportó un despliegue cercano a 20 mil efectivos del Ejército, Guardia Nacional, Marina y Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Así, mientras Sinaloa continúa enfrentando índices delictivos que la propia Presidenta reconoce como “importantes”, la explicación de Palacio Nacional vuelve la mirada hacia el origen externo de la ruptura del cártel. El desafío interno permanece: explicar por qué dos facciones criminales pudieron convertir esa ruptura en una crisis de seguridad prolongada y qué ha impedido al Estado mexicano contenerla por completo.
Con información de EFE y fuentes públicas.

