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¡Ya basta! tabasqueños revientan contra la Fiscalía y bloquean avenida Usumacinta: «Nos dicen que el caso ya está cerrado»

VILLAHERMOSA, Tabasco. | Corresponsal R.M. | Tabasqueños cansados —hartos, hasta la ídem— de los abusos policiacos y de la burocracia podrida que impera en la Fiscalía General del Estado de Tabasco, hicieron lo que el pueblo hace cuando la justicia se le niega: cerrar las calles y las avenidas.

No fue un capricho. Fue un grito de auxilio que familiares y víctimas manifestaron al cerrar el flujo vehicular en avenida Usumacinta, frente a la fachada de la Fiscalía. El detonante son varios casos de esos que solo pasan en Tabasco y que superan la IA en estos tiempos que deberían dar vergüenza nacional: uno de ellos es el del maestro Enrique Rojas Romero.

Familiares del docente llegaron al extremo de bloquear la vialidad frente a la Fiscalía General del Estado porque, acusan, que la institución se niega a proceder contra policías que fabricaron un delito. La historia es de película de lo absurdo, pero real: al joven lo tenían detenido desde horas antes, acusado de un delito, y luego aparecen policías —de la FIRT Olmeca, según la denuncia— a acusarlo de cometer otro ilícito cuando ya estaba preso. Es decir, para la Policía tabasqueña el maestro tiene el don de la ubicuidad. Tendrían que canonizarlo, porque pudo estar en dos sitios a la vez: en la cárcel y delinquiendo en la calle. El video de esa infamia ya circula en Youtube y deja en ridículo a toda la corporación.

Cuando la familia fue a exigir justicia, la respuesta de los funcionarios de la Fiscalía fue cínica, de burócrata de escritorio con clima: «ya está cerrado, que qué buscan». Así, con esa frialdad se despacha el dolor de una familia tabasqueña. Pero no están solos; al bloqueo se sumaron otros activistas y víctimas que la Fiscalía ha pateado, que ha metido al cajón del olvido. Unos denunciaron haber sido secuestrados por elementos policiacos que operan como si fueran parte de «La Barredora» —así lo señalaron ellos, con nombre y apellido—. Otros llevan desde febrero tratando de sacar a un familiar preso por una simple discusión entre automovilistas. Febrero. Cinco meses en el bote por un pleito de tránsito.

Eso es la FGE hoy: rápida para fabricar, lenta para investigar y nula para proteger al ciudadano.

El llamado es directo y sin medias tintas:

Lo que pasó en la avenida Usumacinta no es un bloqueo. Es el síntoma de un estado que ya no le cree a su Fiscalía. Cuando el pueblo tiene que cerrar una avenida para que le hagan caso, es porque las instituciones están cerradas por dentro. Y aquí la corrupción no solo es de dinero. Es corrupción moral: darle carpetazo a un expediente para no molestar a los policías.

Tabasco no quiere comunicados. Quiere justicia.