El cinismo del fuero: Enrique Inzunza reaparece por videoconferencia en el Senado tras acusaciones de lazos con el Cártel de Sinaloa
En un acto que desafía el pudor político y la rendición de cuentas, el senador morenista Enrique Inzunza Cázarez reapareció este jueves en las actividades del Senado mexicano, refugiado en la comodidad de una pantalla. Tras casi dos meses de un absoluto y sospechoso silencio mediático, provocado por las severas acusaciones de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York que lo vinculan directamente con la facción de «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa, el legislador optó por la simulación virtual antes que dar la cara de manera presencial.
Inzunza participó a distancia en la Comisión de Justicia, irónicamente el órgano encargado de velar por la rectitud legal del país, la cual es presidida por Javier Corral. Durante la sesión, que apenas duró 49 minutos, el senador se atrevió a debatir minucias técnicas sobre los conceptos de «detención» y «flagrancia» en el anteproyecto de la Ley General de Justicia Cívica e Itinerante, un descarado despliegue de cinismo procesal proviniendo de alguien formalmente señalado por el Departamento de Estado de EE. UU. por utilizar sus antiguos cargos públicos para beneficiar al crimen organizado.
La reaparición digital de Inzunza ocurre días después de que confirmara que no buscará la gubernatura de Sinaloa, blindándose en su escaño legislativo hasta el 2030. Esta decisión deja en claro que el senador prioriza el fuero constitucional como un escudo de impunidad penal por encima de cualquier escrutinio judicial o legitimidad democrática.
Mientras el exgobernador Rubén Rocha Moya se encuentra bajo licencia y otros exfuncionarios de su círculo cercano se han entregado a las autoridades estadounidenses, Inzunza Cázarez apuesta al olvido social y al cobijo de las videoconferencias parlamentarias para evadir la justicia formal, operando desde las sombras de un marco legal que hoy, paradójicamente, pretende reformar.

