Sin ‘teléfono rojo’, pero con dedazo: Sheinbaum mueve fichas y exhibe la lucha interna por Morena
La reconfiguración del poder en la llamada “cuarta transformación” ya está en marcha. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que invitó a Luisa María Alcalde a integrarse a la Consejería Jurídica de la Presidencia, en sustitución de Esthela Damián, quien dejará el cargo para buscar la gubernatura de Guerrero en 2027.
El movimiento, que se venía cocinando desde hace meses en los círculos cercanos al poder, acelera una cadena de cambios tanto en el gabinete federal como en la dirigencia de Morena. La propia Sheinbaum reconoció que había buscado a Alcalde, quien apenas hace diez días aseguraba que se mantendría al frente del partido, salvo que recibiera un llamado directo de la presidenta. Ese llamado, finalmente, llegó.
En su conferencia matutina, Sheinbaum no escatimó elogios hacia Alcalde, a quien calificó como una “excelente abogada” y una figura clave en la conducción del partido oficialista. Sin embargo, dejó claro que la aún dirigente pidió unos días para definir su futuro, en medio de una decisión que impactará directamente en el equilibrio interno de Morena.
El eventual movimiento no llega solo. La presidenta abrió la puerta a que Ariadna Montiel también deje el gabinete para asumir la dirigencia nacional del partido guinda, en lo que sería otro ajuste estratégico rumbo al proceso electoral de 2027. Aunque Sheinbaum afirmó que todas sus colaboradoras tienen derecho a competir por cargos partidistas o de elección popular, también subrayó que deberán abandonar sus funciones en el gobierno para hacerlo.
En paralelo, la salida de Damián —una de las operadoras más cercanas a Sheinbaum desde su paso por el gobierno de la Ciudad de México— se suma a otros movimientos recientes, como el de Citlalli Hernández, quien dejó la Secretaría de las Mujeres para asumir la presidencia de la Comisión de Elecciones de Morena, una posición clave en la definición de candidaturas y alianzas.
El tablero político comienza a reordenarse con miras a 2027, y aunque la presidenta intentó desmarcar estos ajustes de cualquier influencia externa, las versiones sobre tensiones internas y decisiones anticipadas siguen creciendo. Incluso, Sheinbaum reconoció filtraciones de información que adelantaron estos movimientos en medios de comunicación.
Frente a las especulaciones, lanzó un mensaje directo: negó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador esté detrás de estos cambios. “No hay un teléfono rojo de Palenque a Palacio Nacional”, afirmó.
Sin embargo, más allá de los desmentidos, los movimientos evidencian una disputa soterrada por el control político de Morena y la consolidación del proyecto rumbo al siguiente ciclo electoral. Porque en la 4T, los relevos no solo son administrativos: son jugadas de poder.

