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“Abrazos, no balazos fue un rotundo fracaso”: Ricardo Anaya advierte que detener a “El Mencho” no resuelve la crisis

El coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya, lanzó una crítica frontal a la fallida estrategia de seguridad del sexenio pasado y aseguró que la política de “abrazos, no balazos” fue “un absoluto fracaso” que dejó al país sumido en una espiral de violencia.

Tras la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Anaya reconoció que se trata de un avance relevante. Sin embargo, advirtió que sería ingenuo suponer que con ello termina la crisis de seguridad que azota a México.

“El verdadero desafío no es la detención de un capo, sino el desmantelamiento completo de la estructura criminal”, sostuvo el legislador panista. Alertó que, de no actuar con inteligencia y firmeza, la captura podría detonar una ola de violencia por disputas internas y reacomodos del grupo delictivo en distintas regiones del país.

Anaya insistió en que durante años el Estado mexicano renunció a ejercer plenamente su autoridad bajo el argumento de atender las causas sociales del delito, mientras los cárteles expandían su control territorial, fortalecían su poder de fuego y diversificaban sus negocios ilícitos.

El senador subrayó que la captura de un líder criminal no puede venderse como el fin del problema cuando persisten estructuras financieras, redes de corrupción y células armadas operando en múltiples estados. “Si no se desmonta todo el aparato criminal, el problema no sólo continuará, puede empeorar”, advirtió.

En un país con cifras récord de homicidios en los últimos años, la crítica de Anaya revive el debate sobre los resultados reales de la estrategia de seguridad federal y coloca nuevamente bajo escrutinio la política que prometía pacificar al país sin confrontación directa, pero que terminó dejando una estela de violencia e impunidad.