NacionalPolítica

La calle le pasó factura: expulsan a Tania Flores de evento oficial en pleno centro político de Coahuila

La escena fue tan incómoda como reveladora. La tarde del martes, Tania Flores Guerra, ex alcaldesa morenista de Múzquiz y actualmente vinculada a proceso penal, fue rechazada y expulsada de un evento público del Gobierno de Coahuila, en pleno corazón político de Saltillo.

El acto, organizado por el gobernador Manolo Jiménez Salinas para cerrar la exposición navideña Villamagia con la tradicional partida de la Rosca de Reyes, se realizaba en la Plaza de Armas, frente al Palacio de Gobierno y la Catedral de Santiago. Un evento familiar, institucional y simbólico. Justo el escenario donde la presencia de Flores Guerra resultó inadmisible para un grupo de mujeres.

La ex alcaldesa —acusada de asignación ilegal de contratos de obra pública durante su administración— llegó al lugar como si nada hubiese pasado en diciembre, cuando fue detenida por policías estatales y trasladada a Saltillo para enfrentar un proceso penal por ejercicio abusivo de funciones. Pero la realidad la alcanzó.

En videos difundidos en redes sociales se observa cómo una mujer le arrebata un papel de las manos, mientras otras comienzan a gritarle “fuera, fuera”, marcando con claridad que no era bienvenida. La escena ocurre frente a elementos de la Policía Violeta, corporación creada para la protección de mujeres, que permaneció inmóvil, sin intervenir.

“¿Qué hace la Policía?”, reclamó Flores Guerra, intentando colocarse en el papel de víctima. Sin embargo, el coro ciudadano fue contundente: “De aquí no pasas”.

La ex alcaldesa insistió en señalar a los uniformados: “Policía Violeta, están viendo que me están agrediendo”, dijo, pero fue inmediatamente silenciada por las manifestantes. “No es cierto, nadie vio. Fuera”, le respondieron.

El episodio deja varios mensajes incómodos. Primero, que la reputación pública no se borra con discursos ni apariciones improvisadas. Segundo, que una figura política vinculada a proceso penal difícilmente puede esperar aceptación social en eventos oficiales. Y tercero, que la pasividad policial vuelve a quedar bajo cuestionamiento cuando la tensión política sustituye a la protección institucional.

Tania Flores no fue expulsada solo de una plaza: fue confrontada por el repudio social que carga desde su gestión. En Coahuila, al menos esta vez, la calle habló más fuerte que el cargo que alguna vez ostentó.