Hotel militar de mil millones, construido sin permisos, clausurado y exhibido: otro monumento al desorden del Tren Maya
El Hotel Mundo Maya Edzná, una obra de más de mil millones de pesos impulsada por la empresa militar GAFSACOMM —el mismo consorcio castrense que controla el AIFA, el Tren Maya, Mexicana de Aviación y una red de hoteles— fue clausurado porque, simplemente, no tiene nada en regla: ni uso de suelo, ni licencia de construcción, ni permiso de funcionamiento, ni siquiera pagos básicos como la recolección de basura. Un elefante blanco sin papeles.
Documentos municipales confirman que el hotel de 160 habitaciones, inaugurado con bombo y platillo el 15 de diciembre, fue construido ignorando cada requerimiento legal, pese a que el Ayuntamiento de Campeche exigía la documentación desde 2023. La obra avanzó sobre 37 mil metros cuadrados de selva, arrasando cientos de árboles antes de solicitar siquiera la Manifestación de Impacto Ambiental, que llegó siete meses tarde.
La clausura tomó a la Sedena por sorpresa, pero no por responsabilidad: el propio Grupo Mundo Maya reconoció el cierre apenas con un comunicado tibio en el que habla de “apegarse a la normatividad municipal” y “mantener estándares de seguridad”. Nada sobre los permisos inexistentes, nada sobre las irregularidades, nada sobre por qué un proyecto de mil millones fue levantado como si fuera una obra clandestina.
La opacidad se repite. En 2023, Mexicanos Contra la Corrupción ya había revelado que los seis hoteles militares de la ruta del Tren Maya carecían de permisos. El de Edzná era el “mejor librado” porque tenía MIA; los otros ni eso.
Hoy, el hotel que debía ser un escaparate del turismo militar terminó siendo la prueba viviente de un modelo basado en improvisación, atropello ambiental y cero transparencia.

Mientras tanto, los viajeros con reservas reciben disculpas y reembolsos, y el Ejército les ofrece como alternativa otro hotel… a 300 kilómetros de distancia. Un resumen perfecto del sello del Tren Maya: sobrecostos, fallas, improvisación y un desorden monumental que no toca fondo porque nadie quiere asumir responsabilidad.
La clausura del Hotel Mundo Maya Edzná no es un accidente: es el síntoma de un proyecto inflado, militarizado y fuera de control. Una obra más del Tren Maya que se derrumba sin que lleguen las sanciones.

