La coronación de Fátima Bosch ya huele peor que un dedazo político: amenazas, contratos turbios y vínculos incómodos manchan a Miss Universo 2025
La polémica por la elección de Fátima Bosch como Miss Universo 2025 ya rebasó por completo el terreno del espectáculo. Lo que comenzó como un reclamo por un concurso opaco terminó mutando en un conflicto donde se mezclan amenazas, contratos millonarios, vínculos políticos y hasta nombres ligados al crimen organizado. Todo mientras la organización del certamen insiste en que aquí “no pasa nada”.
El ambiente se tensó este fin de semana cuando Carlos Loret de Mola denunció en su noticiero que, tras exhibir las irregularidades del concurso, recibió una amenaza velada. El mensaje venía acompañado de un video donde aparece Chemaney, el músico tabasqueño que amenizó los festejos en Teapa, tierra natal de Bosch.
En el clip, Chemaney despotrica contra Loret:
“Ese tal Carlos Loret de Mola que anda diciendo estupideces… ¿Qué le importa? Los tabasqueños tenemos para comprar eso y más.”
Y junto al video circuló la frase: “Loret, te espera un regalito aquí en Teapa.”
Un aviso disfrazado de chiste, pero con filo de advertencia.
La figura de Chemaney no es menor. En redes presume fotos con Andy y Bobby López Beltrán, hijos del expresidente López Obrador. Pero la conexión más delicada no es política, sino criminal: documentación de inteligencia militar —exhibida por Loret— señala que Adderly Michel Frías, hijo adoptivo del músico, fue identificado desde 2021 como integrante de La Barredora, una célula ligada al tráfico de huachicol en Tabasco. Según esos reportes, operaba bajo órdenes de Hernán Bermúdez, exsecretario de Seguridad durante el gobierno de Adán Augusto López.
Todo esto se suma al escándalo original: la sospecha de conflicto de intereses entre el presidente de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, y el padre de la ganadora, Bernardo Bosch Hernández, empleado de Pemex.
¿Por qué?
Porque la petrolera asignó contratos millonarios a una empresa del conglomerado Legacy Holding, propiedad del propio Rocha Cantú.
Loret retomó las investigaciones de periodistas como Jorge García Orozco y señaló que la coronación quedó “morenizada”: favoritismos, redes de poder y la vieja costumbre de arreglar todo en lo oscurito.
En entrevista con W Radio, Rocha Cantú trató de apagar el incendio: afirmó que los contratos fueron licitados de manera pública, que no conocía a Bosch padre antes del certamen y que Pemex incluso dejó de pagar servicios ya realizados.
Pero sus declaraciones no han frenado la indignación: modelos renuncian, organizaciones de certámenes se deslindan y las redes hierven con reclamos de fraude.
La corona de Miss Universo 2024, que debía ser símbolo de orgullo, hoy es una pieza más en un tablero lleno de intereses, amenazas y sombras. Y lejos de disiparse, la tormenta apenas comienza.

