Política

Senado en vergüenza: Fernández Noroña provoca y convierte la sesión en espectáculo bochornoso

El Senado de la República volvió a caer en el ridículo. Al término de la sesión de la Comisión Permanente, Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, se negó a darle la palabra al priista Alejandro Moreno Cárdenas y clausuró la asamblea de manera autoritaria, desatando un conflicto que terminó en golpes y empujones.

El priista, visiblemente molesto por haber sido excluido de la lista de oradores sin explicación, subió a la Mesa Directiva para reclamarle a Noroña. Sin embargo, lejos de conducirse con responsabilidad institucional, el morenista se dedicó a provocar, burlarse y tensar aún más el ambiente, hasta que el enfrentamiento escaló a los empujones.

Mientras Moreno lo encaraba, Noroña se mostró incapaz de manejar la situación con respeto y civilidad. Su actitud pendenciera, sumada a su viejo estilo de insulto y confrontación, terminó por convertir el recinto en una trifulca. En medio del caos, uno de sus colaboradores incluso fue derribado, evidenciando la absoluta falta de control del presidente de la Mesa Directiva.

Las imágenes difundidas por la senadora Andrea Chávez muestran a un Noroña pasivo frente a los empujones, pero también exhiben el resultado de su provocación inicial: un Senado convertido en espectáculo vergonzoso, donde el árbitro del debate se comporta como parte del pleito.

Con su intolerancia y su estilo pendenciero, Fernández Noroña volvió a demostrar que confunde la conducción parlamentaria con el protagonismo personal. El Senado, bajo su mano, no es foro de debate: es ring de boxeo.

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