Congresistas piden a Trump defender a empresa de EE.UU. atacada por AMLO en la Península de Yucatán; y acusan que el Tren Maya fue financiado por China
Treinta y seis congresistas norteamericanos le pidieron al presidente Donald Trump que no sólo presione a México por el tema de las drogas y la migración, sino también por medidas estatistas y en contra del libre comercio tomadas por la 4T.
En el pronunciamiento, los legisladores le plantean al mandatario el caso específico de la compañía Vulcans Material, que operaba la expropiación de piedra de cantera desde Quintana Roo a EEUU y cuyos permisos de operación fueron retirados por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Como para dar énfasis a la gravedad de la campaña contra esa compañía, los congresistas le recuerdan al jefe de la Casa Blanca una obra emblemática del gobierno, el Tren Maya, y aseguran que la obra fue impulsada y financiada por el Partido Comunista Chino.
Esta es el texto íntegro de la carta firmada entre otros por Barry Moore, Mike Collins y la latina republicana María Elvira Salazar:
Le escribimos para expresar nuestro fuerte apoyo y reconocimiento por el compromiso de su administración con la protección de las industrias y empleos estadounidenses. Este compromiso contrasta claramente con las acciones previas adoptadas por el gobierno mexicano, que ordenó el cierre de la cantera y terminal de exportación de Vulcan Materials en la Península de Yucatán en 2022. A medida que usted discute comercio y seguridad fronteriza con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, le instamos a que exija una resolución a la crisis de Vulcan Materials Company. México debe resolver esta crisis mediante negociaciones de buena fe para permitir que esta empresa estadounidense continúe con sus operaciones legítimas.


El trato atroz hacia Vulcan Materials Company, el mayor productor de agregados para la construcción en los EE.UU. y un actor clave en la industria de la construcción tanto en los Estados Unidos como en México, demuestra una falta de respeto por la inversión estadounidense. A pesar de la presión del gobierno mexicano, Vulcan Materials Company compró tierras en México y desarrolló su operación de cantera de manera sostenible con las debidas aprobaciones ambientales. La compañía incluso apoyó proyectos de restauración ambiental, convirtiendo antiguas canteras en hábitats naturales y atracciones ecoturísticas en Florida y el Caribe. Estas acciones desmienten la acusación del gobierno mexicano de que la operación de Vulcan dañó significativamente el medio ambiente. En cambio, la expropiación de la terminal portuaria de Vulcan y la concesión de permisos a su competidor CEMEX constituyen una violación evidente del debido proceso y de los derechos de propiedad. Esta expropiación parece ser un intento de redistribuir riqueza de una empresa estadounidense hacia los intereses nacionales de México y sus aliados políticos.
Además, las recientes declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en las que insinuó que la propiedad de Vulcan podría utilizarse para albergar una base naval mexicana, refuerzan la urgencia de esta cuestión. Estas amenazas deben abordarse con firmeza, ya que afectan directamente los intereses de seguridad nacional de EE.UU. y socavan la confianza en México como socio comercial confiable. También estamos preocupados por las señales de que la presidenta Sheinbaum podría continuar con un plan de “gestión” que podría beneficiar a México y a otros intereses extranjeros a expensas de una empresa estadounidense.
La ubicación estratégica de la Península de Yucatán, a menos de 800 kilómetros de Florida, requiere una protección vigilante de los intereses económicos y de seguridad nacional de los EE.UU. Más allá de la preocupante expropiación de propiedad privada, nos inquietan los informes sobre el desarrollo del Tren Maya, financiado por el Partido Comunista Chino (PCCh). Instamos a su administración a que investigue detenidamente a los verdaderos promotores de este proyecto y a que garantice que el gobierno federal no establezca un precedente peligroso. Si México continúa con acciones que amenazan la seguridad de EE.UU., su administración debe tomar las medidas necesarias para proteger nuestros intereses nacionales.
Gracias por su liderazgo y compromiso con los trabajadores y empresas estadounidenses. Responsabilizar a México enviaría un mensaje contundente de que Estados Unidos defiende firmemente a sus empresas y trabajadores y está listo para tomar las medidas necesarias para proteger las inversiones estadounidenses y responsabilizar a nuestros aliados por su trato injusto hacia las empresas estadounidenses.

