Política

Hijos de AMLO dan su versión, con datos oficiales que confirman su influencia en el gobierno, sobre acusaciones de corrupción y apoyo a amigos para que hagan negocios en la 4T

En una larga misiva dirigida al diario La Jornada, dos de los hijos mayores de AMLO, Andrés y Gonzalo, negaron haber cometido actos de corrupción, aseguraron que “no hay pruebas” y de paso, aventaron a los leones a su amigo Amílcar Olán, central en la trama de lo que se ha llamado “El Clan” o la red de “Amigos de Andy”.

En obediencia a la orden de su padre el presidente, lanzada el pasado 4 de abril, Andrés y Gonzalo López Beltrán publicaron este miércoles una larga carta en el diario La Jornada en donde negaron estar involucrados en acto alguno de corrupción o tráfico de influencias como han documentado abundantes reportajes de Mexicanos Contra la Corrupción y Latinus.

La Jornada colocó la carta en la portada de su edición impresa, bajo el título “Carta abierta”.

A lo largo de la carta sólo se defienden a ellos mismos, a su padre y a Alejandro Castro Labora. Se deslindan explícitamente de Hugo Buentello Carbonell, a Amílcar Olán y Luis Doporto Alejandre, experto en paraísos fiscales. 

Asimismo, no salen en defensa de sus primos Pedro y Osterlén Salazar Beltrán, mencionados en varias investigaciones, ni de Daniel Asaf, multimencionado por Amílcar Olán, tampoco en de Javier May, gobernador de Tabasco quien prometió contratos a Amílcar. No mencionan ni defienden a Raquel Buenrostro, a Alejandro Calderón Alipi, funcionario del IMSS Bienestar.

Tampoco mencionan a Adán Augusto López Hernández, de quien el periodista Claudio Ochoa informó que como titular de Gobernación usó los servicios de Amílcar Olán para extorsionar a dueños de casinos. 

En suma: la carta es un claro mapa de a quiénes están dejando solos los hijos del presidente, empezando por su hermano mayor, José Ramón López Beltrán, quien ha dado respuestas de sus propios escándalos por su lado, sin que sus hermanos hayan dicho jamás una palabra en su favor. 

También es un furioso ataque contra la prensa y los “pseudoperiodistas” que, según ellos, replican la información sin sustento. En este sentido, los dardos se dirigen fundamentalmente hacia The New York Times, por un reportaje donde se dice que el gobierno de Estados Unidos investigó los dichos de diversos criminales que involucran a AMLO y a sus hijos con el narcotráfico.

Pero también, de paso, agreden a toda “el hampa de periodismo” y repiten la frase de su padre, de que “la calumnia, cuando no mancha, tizna”.

En la carta descalifican los conocidos audios de Amílcar Olán difundidos por Latinus y el hecho de que mucha información está basada “en dichos de terceros”, es decir, en fuentes anónimas. Cabe destacar que cuando el gobierno de su padre, por medio de Layda Sansores, usó audios para atacar a Alejandro Moreno, líder del PRI, o cuando alguno de sus propagandistas, como Ricardo Sevilla, habló de tener “fuentes” para revelar supuestas corruptelas de la oposición, jamás se manifestaron en contra.

Lo que respondieron y lo que no dijeron

En la larga carta, Andrés y Gonzalo no responden a todo lo revelado por la prensa en los últimos años, sino que se centran en unos cuantos temas. Asimismo, tan importante es lo que dicen como lo que callan.

1.- Hablan del nombramiento de Alejandro Castro Labora como “supervisor” del malecón de Villahermosa, hecho por AMLO en 2019. Este nombramiento fue totalmente informal, sin que quedara adscrito a ninguna dependencia y por ende, sin obligación alguna de informar, llenar papeleo o reportar acciones ante ninguna autoridad.

Dicen que Castro Labora aceptó “supervisar” la obra del malecón sin cobrar nada y por ayudar a la 4T y aseguran que no tiene contratos con el gobierno “en dicho proyecto”. Esto no es novedad, pues MCCI informó en 2022 que efectivamente, no hay “rastro de qué hizo Castro Labora” en la obra del malecón, pues “no obra en ningún registro” a pesar del nombramiento público hecho por AMLO. 

De esta manera, Andrés y Gonzalo aceptan que su padre otorgó poder discrecional a Castro Labora en torno a la obra del malecón y que toda su actividad está envuelta en la opacidad. Los hermanos López Beltrán deploran que Castro Labora se haya visto envuelto en difamaciones por su deseo de “apoyar” a la 4T.

2.- Defienden la elección de la empresa Tektonika como ejecutora de la obra del Archivo Agrario. Para esta obra se eligió el proyecto más caro, aceptan, pero dicen que la prensa no dice que fue elegida por ser el “mejor proyecto”. Calculadamente no mencionan que la empresa es propiedad de Alejandro Castro Labora. 

3.- Dicen no tener conocimiento de Hugo Buentello Carbonell, socio de Industrias Wolhf, empresa que posee la marca “Grava y Arena” que fue “recomendada” por el gobierno de Claudia Sheinbaum para una obra en Chapultepec. Dicha empresa también fue contratada en la obra del Malecón, supervisado por Castro Labora. Los hermanos tampoco dicen que Buentello Carbonell y Castro Labora (a quien sí reconocen como su amigo) comparten domicilio fiscal para dos de sus empresas.

4.- A pesar de decir que ni ellos ni su amigo Castro Labora tuvieron contratos en la obra del Malecón, sí se preocupan por destacar que las anomalías que fueron encontradas en la obra, y que reportó en 2022, MCCI fueron meras observaciones “ya solventadas”. Llama la atención que se preocupen por hacer esa aclaración.

5.- Se deslindan totalmente de Amílcar Olán, por cuyas llamadas filtradas se destapó la enorme red en torno a ellos. Lo llaman “el propietario de la empresa Romedic”. Describen su relación con él como producto del vínculo entre amigos comunes, implicando así que no hay una amistad profunda. Dicen jamás haber intercedido por él o por nadie para la obtención de contratos públicos. También dicen que “no tuvimos en ningún momento conocimiento acerca del otorgamiento de contratos por parte de los gobiernos estatales de Tabasco y Quintana Roo, como se afirma en la nota”, pero sí aceptan saber que cuando conocieron a Olán Aparicio, este “no tenía ninguna relación comercial con ningún nivel de gobierno”. También afirman estar seguros de que Romedic, empresa de Amílcar Olán, “no tuvo contratos con el INSABI” y que lo que la prensa llama como tal fueron compras decididas por los estados con recursos transferidos por el INSABI. 

Es decir, que achacan toda la responsabilidad de las compras hechas a Amílcar en los gobernadores de Tlaxcala, Quintana Roo, Sonora y Tabasco. En este asunto también están implicados Alejandro Calderón Alipi y Daniel Asaf.

6.- Aseguran que es totalmente falso que Gonzalo López Beltrán haya prometido una concesión de balastro a Amílcar Olán y que no tienen ninguna injerencia en que “los consorcios” que compran material para el Tren Maya hayan elegido a uno u otro proveedor. Dicen también que en el gobierno de su padre no se han dado concesiones mineras y que “ninguna de las personas mencionadas cuenta con una concesión minera para explotación de balastro”.

Sin mencionar a la Sedena explícitamente, sí le “avientan la bolita” de lo que pueda pasar en caso de que haya un accidente en el Tren Maya por baja calidad del balastro, pues afirman que quienes construyen “son los responsables de la calidad del balastro que adquieren y colocan en la obra”.

7.- A pesar de haber afirmado que no tienen injerencia en las compras, dan una larga explicación de la intervención de Gonzalo en la obra del Tren Maya, un caso análogo al de Castro Labora en el Malecón de Villahermosa. Es decir que AMLO lo nombró encargado, pero con un poder informal y paralelo, sin adscripción legal a ninguna dependencia y por ello, sin obligación administrativa de dar cuenta de nada y sin que se sepa si sus idas y venidas estuvieron pagadas con recursos públicos, con quien habló, a quien recibió, ni nada.

Es decir, que el actuar de Gonzalo López Beltrán en el Tren Maya, al no estar nombrado formalmente, se mantuvo en la total opacidad. Nuevamente, defienden esto hablando de la necesidad de ayudar y justifican dicho nombramiento con la “prisa” de AMLO por adelantar la obra.

“Debido a la preocupación de nuestro padre por avanzar lo más rápido posible en las obras que deberían de quedar concluidas antes del cierre del sexenio, le pidió a los encargados del proyecto del Tren Interoceánico recibir a Gonzalo en calidad de “Asesor Honorífico”, para que él pudiera estar supervisando los avances que se tienen e informarle de forma periódica para ahorrarle la necesidad de acudir a la zona de forma mucho más frecuente y poder dedicar dicho tiempo a otras labores que lo ameritan. Nunca recibió un salario por dicha aportación ni tampoco estaba dentro de las atribuciones o encargos intervenir en las decisiones o estrategia de las constructoras, simplemente se trataba de observar el avance en el tiempo y reportar de posibles atrasos o problemas en la obra para poder resolver los contratiempos eficazmente y terminar el proyecto en tiempo y forma”.

Cabe preguntarse si el presidente no podía recibir la información de avances, retrasos y problemas por las vías oficialmente establecidas y por qué.  También hay que destacar que AMLO ordenó a los encargados informar a Gonzalo de asuntos que, de acuerdo con la ley, están calificados como de “seguridad nacional”. Es decir, que le dio acceso a información privilegiada que según el gobierno y Sedena, los ciudadanos no pueden conocer vía transparencia por ser muy delicada. Pero sí tuvo conocimiento de ello una persona “alejada del gobierno”, según ha dicho AMLO y sólo por su voluntad. Eso es corrupción. 

8.- Niegan toda relación con grupos de la delincuencia organizada y aseguran que no existen pruebas que demuestren que ellos o su padre recibieron recursos ilícitos. Respecto a la nota de febrero de este año titulada “EE. UU. indagó acusaciones de vínculos del narco con aliados del presidente de México” del New York Times, diario al que llaman “pasquín”, dicen que los “pseudoperiodistas” citan declaraciones de oídas y no demuestran nada. 

Si bien etcétera coincide con que ese y otros trabajos periodísticos efectivamente no aportan pruebas y dan indebida credibilidad a dichos de criminales, cabe señalar que la falta de pruebas o el origen de los dichos no molestó a Morena, a AMLO ni a los hijos del presidente cuando se ha tratado de señalar a miembros de la oposición.

En esos casos, sin dudarlo, acuden a los dichos de oídas, a las “fuentes anónimas” y otros recursos, como es el caso de Ricardo Sevilla, a quien se le creyó a pie juntillas la supuesta conjura “contra AMLO” que dijo que organizó Enrique Krauze.

Otro claro ejemplo son los trabajos de Anabel Hernández, que cuando señalaron como cómplice del narco a Felipe Calderón fueron aplaudidos por Morena y AMLO y que cuando señalaron al propio López Obrador ahí sí, fueron descalificados por su falta de rigor periodístico.

Y el mejor y más claro ejemplo es el caso en contra de Genaro García Luna, que también se basó fundamentalmente en dichos de criminales. AMLO siempre dio por verídicos estos testimonios y ha dicho repetidamente que está probado el vínculo de García Luna con el crimen organizado. De hecho, la defensa del exsecretario de Seguridad ha argumentado la poca fiabilidad de los testigos como la mayor flaqueza del caso en contra de su cliente y diversos analistas consideran que ese es el motivo por el que la sentencia se ha retrasado muchos meses e incluso, que pudiera declararse juicio nulo. 

9.- En ningún momento mencionan ni mucho menos defienden a diversos personajes políticos mencionados por Amílcar Olán en sus muchas e indiscretas llamadas. No defienden a sus propios primos, Pedro y Osterlén Salazar Beltrán. No defienden a Javier May, involucrado en dar contratos cuando estuvo en Fonatur y que según Olán, le prometió contratos si llegaba al gobierno de Tabasco.  Ni a Daniel Asaf, mano derecha de AMLO. Tampoco a Raquel Buenrostro en la secretaría de Economía, que recibió a Olán para tratar temas del Tren Maya. Tampoco a Adán Augusto López Hernández, que según informantes del periodista Claudio Ochoa, “usó” a Amílcar para ejecutar extorsiones a dueños de casinos en todo el país cuando estuvo en Segob. Tampoco mencionan ni defienden a los delegados estatales del IMSS en Sonora, Tlaxcala, Quintana Roo y Tabasco, que le compraron medicinas a dos empresas de Amílcar. 

10.- Descalifican las pruebas presentadas por Latinus y MCCI. Dicen que los audios son ilegales y sobre la existencia de contratos públicos, aseguran que ninguno los menciona. Se ufanan abiertamente de que no hay una sola cuenta bancaria, un depósito o algún video “que realmente nos coloque en alguno de todos los delitos que pretenden imputarnos en todos estos artículos. Nunca podrán hacerlo porque son simple y llanamente falsedades y mentiras”.

Que todo tiene un límite, dicen

“Durante estos años decidimos resistir la embestida guardando silencio y dejando que nuestro padre respondiera las calumnias y mentiras que nuestros adversarios han esgrimido continuamente en nuestra contra con el fin de usarnos para debilitar su credibilidad y fuerza moral. Sin embargo, todo tiene un límite. Creemos que la bajeza ha reinado en los últimos tiempos y se ha convertido en estrategia política. Esto no puede tolerarse”, expresan.

Lo que no dijeron es que fue el propio presidente quien les ordenó, en una conferencia mañanera, hacer un escrito para defenderse, tras meses de revelaciones hechas por Latinus y Carlos Loret, sobre el involucramiento de Amílcar Olán, dos sobrinos de AMLO y el jefe de logística de este, Daniel Asaf, en una red de tráfico de influencias que llevó a que Olán hiciera contratos con diversos gobiernos y con el gobierno federal para venta de medicamentos, arrendamiento de predios, venta de balastro y más. 

La Jornada, medio que ha recibido mil 200 millones de pesos en publicidad en este sexenio, publicó la misiva en exclusiva y de manera íntegra con la siguiente cabeza “Ninguna de las calumnias y acusaciones han sido sustentadas con pruebas”.

Fundan su defensa en que “no hay pruebas”

Andrés y Gonzalo dijeron que de la corrupción que se les achaca no hay prueba alguna y que estos señalamientos son parte de los ataques políticos que se dirigen por ser hijos de López Obrador.

“Todas las aseveraciones han estado basadas en supuestos, dichos de terceros, espionaje a terceros, conjeturas, redacción tendenciosa y editorialización de la “información” con lo que han tratado de involucrarnos en fantasiosas historias que pretenden dañar nuestra imagen pública y honorabilidad”, indican.

También destacaron las “dificultades” que han vivido “desde niños” por la carrera política de su padre, que ha sido acosado desde siempre, y que, según ellos, los llevaron a decidir que su vida siempre sería “una línea recta”.  Ya al final de la carta hablan de la prevalencia de la verdad por encima de la mentira:

“Lamentamos profundamente y nos duele haber sido utilizados por nuestros adversarios para golpear al proyecto político que admiramos y pertenecemos. Pero nos tranquiliza saber que el árbol de la mentira es un árbol sin raíz que con el viento más ligero cae y el de la verdad resiste, manteniéndose de pie y perdurando por siempre”.

Prácticamente todos los medios han informado sobre esta carta, destacando las protestas de inocencia de Gonzalo y Andrés.

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