Opinión

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

 

López Obrador y su gobierno Land Rover…

Óscar Constantino Gutiérrez | @TheOCGlobal

 

…porque es doble estándar. Ya sabemos que eso no es novedad, pero el tratamiento indulgente al crédito jubiloso a Epigmenio Ibarra, que contrasta con el linchamiento al juez Juan Pablo Gómez Fierro por las suspensiones dictadas respecto a la Ley de la Industria Eléctrica, marcan nuevas cotas de cinismo e hipocresía en el discurso presidencial.

A Andrés hay que creerle que no existe nada irregular ni turbio en que el propagandista y cineasta principal del régimen haya recibido un jugoso crédito en plena pandemia, cuando el Ejecutivo negó rescates al resto de las empresas y, literalmente, las condenó a la quiebra: si el Profeta dice que su vocero no recibe chayotes, la ley de Dios es creerle ciegamente (o al menos eso es lo que cree López, porque sólo sus solovinos más abyectos se tragan esa piedra).

Esa misma fe exige el reverendo cuando fustiga a un juez de amparo por suspender los efectos de una ley, cuya iniciativa el presidente se sacó del forro de los calzoncillos y que servilmente el Legislativo aprobó sin moverle una coma, tal y como el amo había ordenado. Aquí, Andrés exige que se crea que cuestionar su voluntad sólo puede venir de un interés siniestro: se siente Yahvé enfrentando a Lucifer, ya no se cree el mesías Dios hijo, sino el Padre que nunca se equivoca, cuyos mandatos son siempre buenos y cuya desobediencia es pecado contra el Cielo y contra él.

Pero el complejo de deidad de Andrés tampoco es algo nuevo, lo que es original es su desprecio a la credibilidad de los argumentos. Ya ni siquiera se preocupa porque sus cuentos suenen verosímiles, su mentira dejó de ser disfraz para convertirse en pretexto protocolario. El residuo detrás de su falacia es: «voy a condenar a unos y exonerar a otros porque puedo y quiero, igual les digo que la razón es porque hoy es lunes o porque traigo saco gris, lo que importa es que se hace mi real y regalada gana».

Si López Obrador ya ni siquiera se esfuerza por mentir bien, sólo hay dos opciones factibles: o se cree detentador de un poder sin contendiente o de plano perdió los pocos vínculos que tenía con la realidad. Una opción es prima hermana de la otra.

A Andrés se le olvida que la mitad del padrón no sale a votar, pero que el enojo social puede sacar a los indolentes de sus casas y llevarlos a las urnas. También deja de lado que Estados Unidos no quiere una tiranía socialista en su frontera sur y que la mano de Joe Biden puede volverse muy pesada, sin necesidad de enviar marines o hacer cualquiera otra de las fantasías que habitan en el mobiliario mental de Pedro Miguel, Fernández Noroña, Martí Batres o el plagiador consuetudinario Fabrizio Mejía. No: a Estados Unidos le basta con no comprarle a México o aplicarle el T-MEC sin indulgencias. Ya quedó claro que la ilusión petrolera del Peje no resiste un invierno en Texas (y sólo implicó no venderle gas a la CFE). Imaginemos lo que implicaría una negativa masiva de compra y venta de productos (no, John y Marcelo: el comercio con Estados Unidos no se reemplaza con el de Bolivia o Francia, no sean ingenuos).

Jugarle al vivo con las vacunas o la luz eléctrica toca los intereses del pueblo bueno: no hay discurso matraquero que haga olvidar la muerte de un anciano por esperar horas en la fila de vacunación, ni hay perorata presidencial que aminore el enojo de una madre de familia a la que el recibo de la luz le llega por el doble de precio que antes. Ni siquiera el adelanto de pagos por 12 mil pesos a los jóvenes que construyen el futuro garantiza que ellos salgan a votar en las proporciones que espera Morena. En suma, quizá López Obrador se sienta, en estos momentos, un rey absoluto o un amo irrefutable, pero su tiranía está sostenida con palillos y, cada día adicional de ineptitud gubernamental, debilita su trono de cartón.

Hoy, más que nunca, resulta claro que la elección de junio de 2021 es de pronóstico reservado. Mal haría cualquier partido o actor político en confiarse: el país es una olla de presión caliente y la válvula ya no sirve, si no se baja la temperatura o se le da un escape al exceso de vapor acumulado, los resultados serán funestos. En esas condiciones, hasta el voto masivo de castigo sería una buena noticia para López Obrador, ojalá lo entienda a tiempo…

 

Siguenos

Twitter

Encuesta

El cuadro de Francisco I. Madero que intervinieron las inconformes que tienen tomadas las instalaciones de la CNDH, ¿a usted?

Suscribase a nuestro boletín

reciba las noticias más relevantes

Redes Sociales / Boletín de Noticias

Search