Opinión

El mundo al revés

 

Con o sin Morena

Ernesto Villanueva | @evillanuevamx

 

La senadora Citlalli Hernández, virtual secretaria general de Morena, ha dicho que “con o sin Morena” deben unirse esfuerzos para mantener el sí al mandato del presidente López Obrador en la consulta de 2022.

Esta expresión de la joven senadora “con o sin Morena” ha generado algunas reacciones negativas.

Hay una lectura equivocada y Citlalli tiene toda la razón en usar esa expresión que refleja no tanto la división eventual de ese partido (que hay connatos en esa dirección) sino el sentido real del movimiento de la 4T. En la reflexión sobre Morena desde los estudios tradicionales equiparan la fortaleza interna de Morena como nexo indisoluble para que prospere el nuevo régimen que hoy se encuentra en el poder.

Hay —desde mi perspectiva— un error de apreciación: Morena es una vía electoral y militante de la 4T, pero no es la única. La 4T trasciende a Morena con mucho, de ahí que el propio Presidente no haya mostrado mayor interés en intervenir —pudiendo hacerlo sin problema alguno— en la elección de la dirigencia de este partido.

Morena sin el presidente López Obrador estaría en aprietos porque carece de un perfil institucional razonablemente consolidado. Es una asignatura pendiente de ese partido que debe atender, por supuesto si quiere convertirse en una opción viable en el tiempo.

Para efectos prácticos de las elecciones de 2021, los candidatos de la 4T pueden surgir de otras expresiones partidistas, como el PT, el PVEM o incluso el PRI dependiendo del caso concreto.

La esencia de la capacidad de convocatoria reside en el Presidente de la República, no en ningún partido cercano a él. La estructura paralela armada con mayor cuidado para efectos de traducir en votos el proyecto de la 4T en su base electoral no pasa necesariamente por Morena, sino por un complejo entramado de mecanismos que dependen en última instancia del Presidente.

Es resultado de las lecciones aprendidas de tantos años de trabajo político, donde AMLO ha visto que depender de otro —así sea su supuesto partido— tiene una dosis alta de vulnerabilidad, de ahí que se aplique la vieja conseja de que lo mejor es que si se quiere que las cosas salgan bien las debe hacer uno mismo.

De esta suerte, la magnificación mediática de la pugna por la dirigencia de Morena como una estrategia que buscaría pegar en la línea de flotación presidencial es una estrategia que no tendrá mayor impacto al momento de las elecciones el año entrante.

Las diferencias de percepción y de criterio sobre quién debe ser o quién no el presidente de Morena es una agenda de un grupo, no —de modo alguno— del universo electoral de la 4T, de ahí la expresión presidencial de mucho pueblo para tan poca dirigencia en Morena.

 

Este artículo se publicó en El Heraldo de México, en el link: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2020/10/12/con-sin-morena-214126.html se reproduce con la autorización del autor.

 

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