Nacional

Campesinos pobres deforestaron en 2019 alrededor de 73,000 hectáreas de selva en el Sureste para recibir recursos de “Sembrando Vida”: World Resources Institute en un reportaje de Bloomberg News

Redacción /Entérate México
Ciudad de México, 9 de marzo de 2021

 

La revista Bloomberg realizó un reportaje sobre el Programa “Sembrando Vida”, al que califica como un proyecto de buenas intenciones que ha terminado por fomentar la deforestación en amplias zonas del país.

El corresponsal del medio realizó un recorrido por Yucatán y Campeche, dos estados participantes del programa en el sureste de México, y captó una serie de lo que a su juicio son fallas graves del plan de plantación de árboles que tiene un presupuesto equivalente a $3.4 mil millones de dólares.

Oficialmente, se destaca, esos recursos están destinados a ayudar a alcanzar los objetivos climáticos mientras cumple su objetivo general de combatir la pobreza y la desigualdad desenfrenadas de México.

“En Yucatán y Campeche, sin embargo, los lugareños hablan de incertidumbre sobre el estatus legal de las parcelas y de un enfoque dogmático por parte de algunos administradores de programas que no toma en cuenta las prácticas agrícolas básicas. Sin embargo, el cargo principal es que el sistema incentivo a los agricultores a despejar la tierra de la selva como preparación para la siembra”, plantea el reportaje.

“En muchos casos la gente decía: 'Bueno, tengo mi hectárea de selva pero el programa está por llegar, así que talaré la selva, usaré los árboles para mi casa o para vender la madera o lo que sea, y cuando llegue el programa 'Sembraré semillas de nuevo'”, dijo Sergio López Mendoza, profesor de ecología y conservación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el estado más austral de México.

 

TENTADOR DINERO A LA MANO

Bloomberg recuerda que hasta antes de este sexenio se pagaba una suma global a la comunidad, que se utilizaría para proteger y mantener la selva y los ecosistemas en su área. Pero “Sembrando Vida” proporciona pagos directos, un cambio que se considera en algunas áreas como perjudicial para la dinámica comunal en favor del individualismo.

Actualmente, el programa paga a unos 420, 000 agricultores 4,500 pesos (unos 213 dólares) al mes por plantar árboles, según el gobierno. El objetivo es reforestar un poco más de un millón de hectáreas de tierras degradadas en todo México y cultivar más de mil millones de plantas para fines de 2021. El gobierno dice que está en camino de cumplir con ese objetivo.

Ese éxito puede haber tenido un precio, según el Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute), una organización ambiental sin fines de lucro que ha trabajado con el gobierno mexicano para monitorear los resultados de “Sowing Life” (en inglés). El WRI con sede en Washington estima que el programa pudo haber causado la pérdida de casi 73,000 hectáreas de cobertura forestal en 2019, su primer año completo, según un estudio basado en imágenes de satélite y compartido con Bloomberg News.

Es un área casi del tamaño de la ciudad de Nueva York. También es casi la mitad de la cantidad anual promedio de cobertura forestal que se pierde debido al cambio de uso de la tierra y la tala ilegal en la misma región, según cálculos del WRI.

Juan Manuel Herrera, un ingeniero forestal de Campeche, usa un mapa para identificar parcelas de tierra inscritas en Sowing Life el 19 de febrero. Él cree que el alcance de la deforestación puede ser incluso peor de lo estimado por el grupo ambiental que monitorea el programa.

Sin embargo, a nivel local, el daño ambiental amenaza con superar los beneficios. En solo una aldea de Campeche, más de dos tercios de los participantes del programa habían talado el bosque para poder participar, según un participante.

Antonio, quien pidió ser identificado solo por su nombre de pila por temor a las repercusiones, mostró dónde él y sus familiares habían despejado una densa zona de árboles para obtener los pagos del gobierno. Sin embargo, un representante de “Sowing Life” en la aldea negó que las personas hubieran talado árboles para ingresar al programa, diciendo que habían usado tierras de pastoreo de ganado.

 

LOS LACANDONES SE RESISTEN

Bernardo Chankin, un líder de la aldea en la selva lacandona de Chiapas, dijo que menos de un tercio de las familias de su comunidad pudieron ingresar al programa porque la comunidad se negó a talar árboles. “En Lacandon, nos dedicamos a la conservación”, dijo Chankin por teléfono. Ahora los ríos y pozos en su parte de Chiapas se están secando debido a la deforestación que, según él, fue impulsada por el proyecto.

Otros, como José, el agricultor de Yucatán, dicen que sus comunidades no tienen otra opción. "¿Qué podemos hacer?", dijo. "Es la única oportunidad que hay".

Aún no todo está perdido. José Iván Zúñiga, gerente del equipo forestal de WRI México, elogió la ambición del gobierno y dijo que el problema era la prisa por implementar. Si ahora se hace bien y se mantiene hasta 2030, el programa podría capturar de dos a tres veces el carbono que se perdió al principio, dijo.

Es fundamental que el gobierno registre legalmente las parcelas de tierra y garantice que las hectáreas plantadas permanezcan en el sistema forestal durante al menos 30 años, dijo Zúñiga. De lo contrario, dijo, "todo se irá por el desagüe".

 

Lea el reporte completo en https://www.bloomberg.com/news/features/2021-03-08/a-tree-planting-program-in-mexico-may-encourage-deforestation

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