Nacional

El caso de la India: las muertes por Covid19 son evitables

Por Pedro Esteban Roganto | @PRoganto
Ciudad de México, 8 de febrero de 2021 

 

Ha pasado desapercibido en México, pero seguro que cuando se escriba la historia de la pandemia de Covid19, el caso de la República de la India va a ser el mejor ejemplo de lo que se puede hacer con éxito para contener enemigos invisibles tan peligrosos como el virus al que se enfrenta la humanidad desde hace más de un año, y que ha dejado más de 105 millones de personas infectadas y 2.29 millones de víctimas mortales en todo el mundo.

Ese país, que es el segundo más poblado del planeta, con 1,409 millones de habitantes, concentra muchas de las condiciones que tendrían que forzar a una autoridad nacional a tomar medidas estrictas y a actuar sin contemplaciones en el combate de un riesgo sanitario tan alto para la salud pública, como el que representa el SARS-Cov2.

En el ranking mundial de la inversión en el sector salud respecto de su Producto Interno Bruto (PIB), ese país ocupa el puesto 169 y está en el lugar 154 por cuanto al gasto per cápita en esa materia en la lista de 192 países. México está mejor posicionado, 59 puestos adelante en el gasto con respecto al PIB y 78 más arriba en la inversión por cada habitante.

De modo que cuando el Covid19 irrumpió con fuerza en el territorio de aquel país, a partir del primer caso confirmado el 30 de enero de 2020, las autoridades tenían condiciones hospitalarias peores a las nuestras y se vieron ante el reto de ser rebasados, por lo que instrumentaron una estrategia de contención que a diferencia de la del gobierno mexicano, no hacía tanto énfasis en la inversión hospitalaria como en la prevención.

Las imágenes de policías indios bajando de sus motocicletas o interceptando peatones en Nueva Delhi, en Bombay o en el estado de Karnataka, porque no llevaban cubrebocas, escandalizaron al mundo y se vieron como medidas excesivas. Pero para el 21 de abril, cuando en México las muertes comenzaban a despuntar y alcanzaban los 18 mil contagios y 1,830 fallecimientos, en la India, con más de 10 veces población que la nuestra, los contagios rondaban la cifra de los 13,000 y las defunciones no sobrepasaban las 450.

 

LA NEGACIÓN COMO ESTRATEGIA

Eran tiempos en México del “no pasa nada, abrácense”; del “yo les voy a decir cuándo ya no salir”; del “detente, enemigo, que la fuerza del Señor está conmigo” y por supuesto, de aquella justificación que pasará a la historia como la exhibición de lo que un científico puede llegar a hacer para quedar bien con su jefe a costa de su propia profesión: “La fuerza del presidente es moral, no es fuerza de contagio”.

En abril, cuando en México el presidente anunciaba que se había domado la curva de la pandemia, en la India se trataba de evitar una tragedia. Lo hicieron ampliando los períodos nacionales de confinamiento y decretando confinamientos regionales. Limitar la movilidad en un país con tanta gente parecía un reto enorme que podría tensar relaciones sociales y violentar derechos humanos, pero el ejercicio dio resultados, y la India, comenzó a controlar la pandemia con 5,408 muertes en mayo (México, 9,930); 17,400 en Junio (México 27,769) y 36,511 en Julio (México, 46,688).

Las cosas cambiaron en Agosto. Ese mes, en la India, el número de muertes cerró casi al doble del mes anterior, con 65 mil 288 personas fallecidas. La Universidad de Washington advirtió que si ese país no hacía algo más que el solo confinamiento y las medidas estrictas de salud preventiva en su población, la catástrofe iba a ser apocalíptica: hasta 492 mil decesos para el 1 de diciembre.

La recomendación del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME) fue en el sentido inverso a la estrategia mexicana poco restrictiva y permisiva de la movilidad, no sólo local sino internacional. Para evitar alrededor de 200,000 muertes para fin del 2020, se pidió al gobierno indio el uso universal obligatorio de mascarillas, el rastreo intensivo de contactos, las pruebas de laboratorio generalizadas y el distanciamiento social. Decididos a salvar vidas, al 10 de enero de 2021 habían aplicado 166.3 millones de pruebas, de las cuales 10.4 resultaron positivas y las personas enfermas y sus contactos fueron atendidos y rastreados.

 

RESILIENCIA: EL MILAGRO INDIO

A la distancia, lo que parecía imposible se alcanzó. Todavía hubo muertes y la India rebasó a Italia y a México en los primeros lugares de fallecimientos porque alcanzó 98,678 defunciones en septiembre, 122 mil 11 en octubre; y 137,621 en noviembre. Pero no llegaron a los 492 mil decesos proyectados para diciembre, sino que se estabilizaron en 148,738:  un tercio del peor escenario que ese esperaba.

México por su parte cerró el año con 125,807 víctimas pero en enero las cosas se salieron de control y cerramos el primer mes de 2021 con 158,536 personas fallecidas, mientras que la India cerró en 154,703 registros mortales. Ayer mismo, 4 de febrero, la estadística oficial en nuestro país ya marcaba 162,922 muertes por Covid19 y la India no rebasaba los 155 mil: 154,956.

Hace algunas semanas, el presidente López Obrador presumía que en México había 60 o 70 mil personas muertas por Covid19 pero que nosotros teníamos más población que otros países, como Bélgica, o como Italia. Ahora el dato ya no sirve para defender una estrategia fallida porque por ejemplo, Japón, con una población similar a la nuestra, llevaba al 3 de febrero apenas 6,068 fallecimientos; y Rusia, con 146 millones de habitantes, registra 73,497 defunciones.

Algo están haciendo mejor muchos países, con mayor número de habitantes que el nuestro, que la estrategia fallida del doctor Gatell. Parecen demasiados números, pero al final, la lección de esos países y de la India es poderosa. El virus puede ser contenido; las muertes son evitables. 

Siguenos

Twitter

Encuesta

El cuadro de Francisco I. Madero que intervinieron las inconformes que tienen tomadas las instalaciones de la CNDH, ¿a usted?

Suscribase a nuestro boletín

reciba las noticias más relevantes

Redes Sociales / Boletín de Noticias

Search