Política

Tras intentar ocultarlo, aflora patrimonio de 47.5 mdp de Octavio Romero

El director del Infonavit mantuvo bajo reserva su declaración patrimonial. Bastó que Claudia Sheinbaum le exigiera hacerla pública para que aparecieran cuatro terrenos, una casa, dos departamentos y más de 7 millones de pesos en cuentas bancarias.

Durante meses, el patrimonio de Octavio Romero Oropeza estuvo fuera del escrutinio público. El director del Infonavit, exdirector de Pemex y uno de los hombres de mayor confianza del expresidente Andrés Manuel López Obrador, había mantenido como confidencial información sobre sus propiedades, ingresos, cuentas bancarias y otros bienes.

Pero la opacidad terminó después de que la presidenta Claudia Sheinbaum le exigiera públicamente transparentar su declaración patrimonial. Y entonces aparecieron los millones: la información ahora pública permite identificar activos y cuentas bancarias por alrededor de 47.5 millones de pesos, entre inmuebles, bienes muebles y recursos depositados en instituciones financieras.

No se trata de propiedades adquiridas recientemente. Varias tienen décadas en poder del funcionario y, por sí misma, su existencia no acredita irregularidad alguna. Lo relevante es que el conjunto patrimonial permanecía fuera del escrutinio público hasta que la presión desde la Presidencia obligó al funcionario a transparentarlo.

70 hectáreas de terreno

Entre sus bienes aparecen cuatro terrenos rústicos cuya superficie conjunta ronda las 70.5 hectáreas. Tres fueron adquiridos al contado entre abril y mayo de 1992 y tienen un valor declarado conjunto de 27 millones 805 mil pesos, una cantidad que representa por sí sola una parte considerable del patrimonio inmobiliario reportado por el funcionario.

Pero hay otro dato que requiere explicación. En su declaración de 2025 aparece un cuarto terreno de casi 49 hectáreas, adquirido en mayo de 1994 por un millón de pesos, que no figuraba en su declaración previa de conclusión como director de Pemex. No es un lote menor: representa más de dos terceras partes de toda la superficie de terrenos que ahora reconoce.

La diferencia entre ambas declaraciones abre una pregunta inevitable: ¿por qué un inmueble de semejante extensión aparece en una declaración y no en la anterior? La ubicación de los terrenos tampoco queda precisada en la información difundida y, en conjunto, las propiedades rurales declaradas por Romero Oropeza abarcan una superficie equivalente a aproximadamente 100 canchas del Estadio Azteca.

Una casa y dos departamentos… con versiones distintas

Las declaraciones patrimoniales presentan además inconsistencias respecto de la forma en que fueron adquiridos algunos inmuebles. Romero Oropeza reporta una casa de 326 metros cuadrados de construcción, adquirida el 31 de julio de 2001 por 1.4 millones de pesos; sin embargo, mientras en su declaración de 2024 señaló que la compró mediante crédito, en la correspondiente a 2025 aparece adquirida al contado.

No es la única diferencia. El 14 de marzo de 2018, meses antes del triunfo presidencial de López Obrador y cuando ya se desarrollaba la campaña electoral, Romero Oropeza adquirió dos departamentos de 74 metros cuadrados cada uno, cuyo valor conjunto supera los 6.7 millones de pesos.

También en este caso las declaraciones cuentan historias distintas sobre la forma de adquisición. En 2024 señaló que ambos departamentos fueron comprados mediante crédito; en la declaración de 2025, uno aparece adquirido al contado por 3 millones 376 mil pesos y el segundo mediante un crédito por aproximadamente 3.39 millones de pesos. Las propiedades son las mismas; la forma declarada de pagarlas, no.

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Millones en el banco

La declaración también expone más de 7.4 millones de pesos en cuentas bancarias. A ello se suman los ingresos reportados por Romero Oropeza durante su gestión como servidor público y otros recursos provenientes de actividades adicionales que aparecen consignados en su declaración patrimonial.

Sólo por su función pública declaró alrededor de 2.2 millones de pesos, cifra superior en aproximadamente medio millón de pesos a los 1.7 millones reportados por Claudia Sheinbaum. La diferencia requiere revisar la composición exacta de ambas remuneraciones antes de concluir que existe una violación constitucional, pero abre un frente que el director del Infonavit también tendría que aclarar públicamente.

Romero Oropeza reporta además ingresos provenientes de otros conceptos y actividades. La existencia de ingresos adicionales tampoco constituye por sí misma una irregularidad, pero cobra relevancia tratándose de uno de los funcionarios más importantes del Gobierno federal y frente a una declaración patrimonial que hasta hace unos días permanecía parcialmente fuera de la vista de los ciudadanos.

Primero, ocultarlo

El dato políticamente más incómodo no son únicamente los millones, sino la decisión inicial de mantener esa información fuera del escrutinio público. El Comité de Transparencia del propio Infonavit había respaldado mantener bajo confidencialidad datos relacionados con propiedades, extensión y valor de inmuebles, forma de adquisición, cuentas bancarias, vehículos, joyas, obras de arte, menaje, ingresos adicionales e información patrimonial familiar.

Tuvo que intervenir la Presidenta. Claudia Sheinbaum sostuvo públicamente que todos los servidores públicos deben hacer públicas sus declaraciones patrimoniales y que Octavio Romero no podía ser la excepción. Después de ese llamado, la información quedó expuesta y con ella aparecieron cuatro terrenos, una casa, dos departamentos, millones de pesos en cuentas bancarias y diferencias entre lo reportado en distintos años.

Hasta ahora, estos datos no permiten afirmar que el patrimonio tenga un origen ilícito ni acreditan enriquecimiento inexplicable. Lo que sí muestran son inconsistencias documentales que Romero Oropeza tendría que explicar y una resistencia inicial a transparentar información patrimonial que, por tratarse de un funcionario de primer nivel, resulta de evidente interés público.

Porque el problema no es que un servidor público tenga patrimonio ni que haya comprado propiedades antes de ocupar sus actuales responsabilidades. El problema político comienza cuando uno de los funcionarios emblemáticos del obradorismo, movimiento que convirtió la austeridad y la “justa medianía” en bandera de gobierno, necesita un llamado desde Palacio Nacional para abrir al escrutinio ciudadano la información sobre sus propios bienes.

Al final, Octavio Romero transparentó su patrimonio. Pero no por iniciativa propia. Lo hizo después de que la Presidenta se lo exigiera públicamente. Y cuando abrió la declaración, aparecieron 47.5 millones de pesos que hasta entonces los ciudadanos no podían ver.

Con información de Reforma.