Política

Amigos en el poder: Daniel Casasús, cercano a Andy López Beltrán, se perfila por la alcaldía de Centro, en Tabasco

El alcance político de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y actual secretario de Organización de Morena, vuelve a colocar bajo escrutinio a su círculo cercano. En Tabasco, uno de esos nombres es Daniel Arturo Casasús Ruz, amigo suyo desde la infancia, actual secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas del gobierno de Javier May y señalado ya como aspirante a la presidencia municipal de Centro, donde se encuentra Villahermosa.

No se trata de un personaje recién llegado a la administración pública.

Casasús ha construido en los últimos años una trayectoria que lo llevó del Instituto de Vivienda de Tabasco a la Secretaría de Bienestar estatal, posteriormente a la Delegación de Programas para el Desarrollo del gobierno federal en Tabasco y, desde el inicio de la administración de Javier May, a una de las dependencias con mayor capacidad de inversión y contratación de obra pública: la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas. El propio gobierno estatal reconoce esos cargos en su semblanza oficial.

Ese ascenso adquiere una dimensión política adicional por su relación con Andrés Manuel López Beltrán.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad ha identificado a Casasús como uno de los amigos cercanos de Andy López Beltrán desde la infancia. La cercanía personal, por sí misma, no demuestra tráfico de influencias ni permite concluir que López Beltrán haya intervenido en sus nombramientos. Pero sí vuelve pertinente revisar cómo integrantes de ese círculo han acumulado posiciones dentro de los gobiernos emanados de Morena.

Y Casasús ya mira hacia el siguiente cargo.

En julio de 2026 fue presentado públicamente como aspirante a la alcaldía de Centro. Al referirse al regreso de Andrés López Beltrán a las actividades políticas en Tabasco, el propio Casasús celebró su participación y lo calificó como un cuadro importante para fortalecer al movimiento. Meses antes había reconocido su militancia en Morena y su participación en actividades partidistas, aunque entonces pidió no adelantar especulaciones sobre una eventual candidatura municipal.

El escenario resulta especialmente sensible porque Casasús no ocupa una posición menor dentro del gobierno estatal. Desde SOTOP administra una dependencia responsable de infraestructura y obra pública. Tan sólo durante 2025, el propio gobierno informó inversiones superiores a 574 millones de pesos en el municipio de Centro.

Su gestión, además, ya ha sido objeto de cuestionamientos.

En febrero de 2026, una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad documentó que Casasús firmó contratos por casi 12 millones de pesos con tres empresas vinculadas entre sí; dos de ellas habían sido declaradas por el SAT como empresas que simulan operaciones, y la investigación encontró nexos empresariales con integrantes de la familia de Hernán Bermúdez Requena.

La existencia de esos contratos no acredita por sí misma responsabilidad penal de Casasús ni demuestra que Andrés López Beltrán haya participado en su asignación. Pero coloca bajo mayor escrutinio la combinación de relaciones personales, posiciones gubernamentales, manejo de recursos públicos y aspiraciones electorales.

Ese es el punto que trasciende a Daniel Casasús.

La pregunta no es únicamente quiénes son los amigos de Andy López Beltrán, sino qué posiciones públicas han ocupado, cómo llegaron a ellas, qué decisiones han tomado desde esos cargos y hasta dónde esas estructuras de gobierno pueden convertirse posteriormente en plataformas de poder político.

En Centro, esa discusión ya dejó de ser hipotética. Uno de los integrantes del círculo cercano del hijo del expresidente ocupa hoy una secretaría estratégica del gobierno de Tabasco y es mencionado como aspirante a gobernar el municipio más importante y poblado del estado.

La amistad no constituye una irregularidad. El problema público comienza cuando cercanía política, administración de recursos y aspiraciones electorales convergen sin que existan suficientes explicaciones sobre cómo se construyen esas carreras dentro del poder.