Atacan y privan de la libertad a periodista en Poza Rica; había exigido seguridad tras asesinato de colega
Poza Rica, Veracruz.— Dos meses después de exigir públicamente garantías para los periodistas que cubren la violencia en Veracruz, el reportero Elí Martínez fue atacado a balazos y presuntamente privado de la libertad por un grupo armado en Poza Rica. Después de aproximadamente 12 horas sin conocerse su paradero, el comunicador fue localizado con vida este martes y quedó bajo resguardo de las autoridades.
La agresión ocurrió la noche del lunes 24 de agosto en la zona de la colonia Cazones, sobre la avenida 20 de Noviembre, cuando Martínez y otro periodista de la fuente policiaca fueron interceptados por hombres armados. Los dos intentaron escapar. Su compañero logró ponerse a salvo, mientras Martínez fue alcanzado y, según los primeros reportes, sometido por los agresores. Su motocicleta quedó abandonada en el lugar.
El caso adquiere una dimensión particularmente grave por el contexto en el que ocurrió. Martínez, colaborador del periódico Noreste y de Radio Fórmula, cubre precisamente la fuente policiaca en una de las regiones más violentas para ejercer el periodismo en Veracruz. La avenida donde ocurrió el ataque ya había sido escenario este mismo año de agresiones mortales contra comunicadores.
El pasado 11 de junio fue asesinado Luis Ángel López Valdez, periodista de nota roja que contaba con medidas de protección. Horas antes del homicidio, López y el propio Elí Martínez habían cubierto un operativo en la colonia Santa Emilia, donde, según relató posteriormente Martínez, elementos policiacos intentaron impedir que los reporteros grabaran y difundieran el aseguramiento de un taxi.
Después de aquel asesinato, Martínez participó en las protestas del gremio y exigió garantías para quienes realizan trabajo periodístico en el norte de Veracruz. Durante el sepelio de López leyó un pronunciamiento firmado por periodistas de distintos municipios en el que denunciaron hostigamiento y exigieron a las autoridades respetar el trabajo de los comunicadores. La advertencia quedó registrada: periodistas identificados y acreditados seguían siendo tratados como sospechosos por servidores públicos encargados precisamente de garantizar su seguridad.
Dos meses después, uno de quienes hizo aquella denuncia fue atacado.
Tras la agresión del lunes se desplegó un operativo en el que participaron fuerzas estatales y federales. Este martes Martínez fue localizado con vida por autoridades ministeriales y presentado ante la Fiscalía de Veracruz, según los reportes disponibles. Hasta ahora no existe información pública suficiente que permita establecer quién ordenó el ataque, cuál fue el móvil o si estuvo relacionado directamente con su actividad periodística. Esa línea, sin embargo, no puede ser descartada sin una investigación exhaustiva.
El episodio vuelve a colocar bajo escrutinio la política de protección a periodistas del gobierno de Rocío Nahle. El problema no se reduce a reaccionar después de una agresión: en Poza Rica existen antecedentes recientes de periodistas amenazados, comunicadores con medidas de protección y homicidios que muestran un entorno de riesgo conocido por las autoridades.
Luis Ángel López tenía medidas de protección cuando fue asesinado. Antes, el periodista Carlos Castro había sido asesinado el 8 de enero. Ambos cubrían información policiaca en Poza Rica y habían denunciado episodios de hostigamiento. Ahora Elí Martínez, quien públicamente exigió seguridad después de esos ataques, fue blanco de una agresión armada y desaparición temporal.
Por ello, la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Seguridad Pública y los organismos de protección a periodistas tienen una responsabilidad concreta: esclarecer quién atacó a los comunicadores, determinar por qué Martínez fue privado de la libertad y establecer si el atentado guarda relación con su trabajo.
La localización con vida de Elí Martínez evita que Veracruz sume, por ahora, otro periodista asesinado. No borra el ataque, el secuestro ni la pregunta que permanece abierta: por qué quienes documentan la violencia en Poza Rica continúan convirtiéndose también en sus víctimas.

