Contratos, poder y Lamborghinis: el imperio de Justo Aurelio antes de caer por La Barredora
La historia empresarial de Justo Aurelio Rivera Parrazales cruza contratos con gobiernos, empresas de insumos médicos, relaciones con personajes del sector salud y señalamientos que durante años circularon alrededor de sus negocios. Ahora, tras su captura, su nombre aparece en un terreno mucho más grave: autoridades federales lo han señalado como presunto operador principal de “La Barredora”, la organización criminal que, de acuerdo con acusaciones oficiales, habría encabezado Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco.
Un reportaje publicado por EMEEQUIS reconstruye, mediante actas notariales, registros de marca, publicaciones de prensa y rastros en redes sociales, la trayectoria de Rivera Parrazales: un empresario hidalguense que pasó del negocio de la proveeduría hospitalaria a convertirse en personaje de expedientes judiciales y versiones periodísticas sobre sus relaciones políticas y empresariales en el sureste mexicano.
Rivera Parrazales, originario de Tulancingo, Hidalgo, fue detenido el 17 de julio en Mérida, Yucatán, durante un operativo encabezado por fuerzas federales. Tras su aprehensión trascendió el aseguramiento de una bodega donde almacenaba 15 vehículos de lujo, entre ellos automóviles Lamborghini, marca que terminó asociada al sobrenombre con el que ahora es identificado públicamente: “El Señor de los Lamborghinis”.
Pero los automóviles son apenas la parte más vistosa de una historia que comenzó muchos años antes.
DEL NEGOCIO MÉDICO A UNA RED EMPRESARIAL
Antes de 2011 prácticamente no existe huella pública de Rivera Parrazales, según la reconstrucción de EMEEQUIS. Tampoco aparecen, de acuerdo con el reportaje, registros profesionales que permitan acreditar los antecedentes académicos del empresario, aunque trabajadores de sus compañías se referían a él como “el licenciado Justo”.
Para 2011 ya operaba una bodega en Tuxtla Gutiérrez dedicada al almacenamiento y distribución de insumos médicos. El negocio funcionaba bajo el nombre de Industrias Médicas del Centro, Inmedicen, aunque la sociedad sería formalizada hasta julio de 2015.
Rivera Parrazales constituyó entonces la compañía junto con su hermano José Guillermo Rivera Parrazales. La empresa disponía de vehículos de distribución y un amplio catálogo: camas hospitalarias, mesas quirúrgicas, desfibriladores, incubadoras, tomógrafos, electrocardiógrafos, monitores y otros equipos destinados al sector salud.
Su crecimiento coincidió con gobiernos estatales de distintos signos políticos.
Durante la administración de Manuel Velasco Coello en Chiapas, la empresa comenzó a relacionarse con instituciones públicas. En julio de 2015, por ejemplo, firmó un convenio de colaboración con la Universidad Politécnica de Chiapas.
La expansión continuó durante el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas. Inmedicen llegó a tener centros de distribución en Hidalgo, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara y Oaxaca, y para 2019 se promocionaba con una frase que daba cuenta de sus dimensiones: “El stock más grande de México”.
De acuerdo con información previamente publicada por EMEEQUIS y retomada en el reportaje, Inmedicen y sus socios facturaron 328 millones de pesos a entidades del sector salud de Chiapas e Hidalgo entre 2019 y 2025, mediante la venta de equipo e insumos médicos.
SEÑALAMIENTOS SOBRE EQUIPO REACONDICIONADO
El crecimiento de la compañía estuvo acompañado por acusaciones que, hasta donde establece el reportaje, no fueron acreditadas mediante una auditoría oficial.
La ginecóloga Angélica Rosado, quien participó en un proceso interno de Morena por la alcaldía de Ixtepec, Oaxaca, acusó públicamente a Inmedicen de ofrecer como nuevos equipos que, según ella, eran usados, reacondicionados y “maquillados”.
Un funcionario administrativo del sector salud de Chiapas consultado por EMEEQUIS confirmó que esas versiones circulaban, pero introdujo una precisión fundamental: no existen elementos que permitan acreditar que el gobierno chiapaneco haya adquirido a Inmedicen equipos usados presentados como nuevos.
Comprobarlo, señaló la fuente, requeriría una auditoría de gran profundidad.
La diferencia es sustancial: existe el señalamiento, pero el material presentado no demuestra que esa práctica haya ocurrido en contratos públicos.
CAMBIAN LOS SOCIOS, PERO LA MARCA QUEDA EN LA FAMILIA
Entre finales de 2019 y 2020 comenzó otro episodio peculiar.
Los hermanos Rivera Parrazales formalmente se retiraron de la administración de Inmedicen y la propiedad de la compañía terminó distribuida entre otros empresarios.
Entre quienes aparecen en esa reconfiguración se encuentran David Rubiel Pérez López, Jorge Herrera Simuta, Josué Ortiz Cruz y Gilberto Andrés Ruiz Rodríguez.
Sin embargo, un dato registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial introduce otra pieza en la historia: el 6 de octubre de 2021 la marca Inmedicen fue registrada por José Guillermo Rivera Parrazales, hermano de Justo Aurelio.
El reportaje sostiene además que Rivera Parrazales continuaba apareciendo en instalaciones de la compañía y manteniendo relaciones vinculadas con sus operaciones.
Es en esa etapa cuando su nombre comenzó a circular en columnas políticas como supuesto “prestanombres” de Rutilio Escandón y como personaje cercano al entonces secretario de Salud de Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos.
Esos señalamientos periodísticos, sin embargo, no equivalen por sí mismos a una acreditación judicial de esas relaciones.

UN SOCIO Y EL ANTECEDENTE DEL FENTANILO CON SOBREPRECIO
La red empresarial de Rivera Parrazales se extendió.
En diciembre de 2018 fundó Servimedic del Sureste y en septiembre de 2019 creó Diagnosis, Centro de Diagnóstico Integral, dedicada a laboratorios clínicos.
Entre los socios de esta última apareció Oscar Alfonso Constantino Ortega.
Y ahí emerge otro antecedente documentado por la prensa.
En febrero de 2016, la Secretaría de Hacienda de Chiapas había detectado una red de compañías que vendieron insumos y servicios al sector público de salud con sobreprecios que, según la información citada por EMEEQUIS, alcanzaron hasta 1,900%.
Entre ellas estaba “Empresas OC”, identificada en el reportaje con Oscar Constantino.
El diario Reforma documentó, entre otras operaciones, la venta al Hospital de las Culturas de San Cristóbal de las Casas de 45 cajas de fentanilo a mil 600 pesos cada una, cuando el precio de referencia señalado era de 127.65 pesos.
También fueron reportadas compras de Buprenorfina, Sevoflurano y Atropina con diferencias considerables respecto de sus precios de referencia.
El monto atribuido a aquella red fue estimado en 1,500 millones de pesos.
Este antecedente corresponde a las operaciones atribuidas a Empresas OC y no acredita por sí mismo que Rivera Parrazales o Inmedicen hayan participado en esas ventas. Su relevancia en la reconstrucción radica en que Constantino Ortega aparecería posteriormente como socio de Rivera Parrazales en Diagnosis.

EL EMPRESARIO QUE FUE DADO POR MUERTO
La trayectoria de Rivera Parrazales contiene además un episodio todavía sin explicación pública completa.
En marzo de 2025 fue mencionado entre las posibles víctimas de un ataque armado ocurrido la madrugada del día 8 afuera de un bar en Santiago de Querétaro.
Tres personas fueron asesinadas dentro de un Lamborghini Urus verde con placas de Chiapas, semejante a uno con el que Rivera Parrazales había sido fotografiado.
Una versión surgida inicialmente de la policía municipal vinculó el automóvil con Rivera Parrazales.
La Fiscalía de Querétaro desmintió posteriormente otra versión relacionada con la identidad de una de las víctimas, pero, de acuerdo con la reconstrucción de EMEEQUIS, no confirmó ni negó oficialmente que Rivera Parrazales hubiera estado dentro del vehículo.
Durante meses, tampoco apareció públicamente para aclararlo.
La certeza llegó de la manera menos esperada: estaba vivo.

DE LOS CENDIS A “LA BARREDORA”
Rivera Parrazales reapareció públicamente en julio de 2026, pero ya no como empresario de suministros hospitalarios.
Fuerzas federales lo capturaron en Mérida como parte de las investigaciones relacionadas con La Barredora.
De acuerdo con los señalamientos oficiales citados en el reportaje, Rivera Parrazales sería “el operador principal” de esa organización criminal, vinculada con Hernán Bermúdez Requena, quien ocupó la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López Hernández.
Ese señalamiento modifica por completo la dimensión pública de su historia.
Porque alrededor de Rivera Parrazales ya no quedan solamente preguntas sobre proveedores, socios, contratos, equipos hospitalarios o automóviles de lujo. También aparece una interrogante de interés público sobre cómo un empresario que desarrolló durante años operaciones comerciales y relaciones institucionales en el sureste terminó señalado por autoridades federales como una pieza relevante de una organización criminal.
El reportaje de EMEEQUIS refiere además versiones periodísticas que han relacionado a Rivera Parrazales con personajes del llamado “Grupo Tabasco”. Esas referencias deben mantenerse en el terreno que les corresponde: son señalamientos publicados y no prueban, por sí mismos, responsabilidad penal ni participación de los políticos mencionados en las actividades que actualmente se investigan.
Lo comprobable es que Rivera Parrazales construyó durante años una estructura empresarial visible, operó en el mercado de suministros médicos, tuvo relaciones institucionales y compañías con presencia en distintas entidades del país.

Y también es comprobable que hoy su nombre forma parte de una investigación federal de naturaleza completamente distinta.
La detención del llamado “Señor de los Lamborghinis” deja así una pregunta que rebasa la extravagancia de los automóviles asegurados: qué ocurrió durante los años en que Rivera Parrazales expandió sus negocios y relaciones en el sureste, y en qué momento —y bajo qué redes de protección, si las hubo— el empresario señalado en contratos y proveeduría terminó convertido, según autoridades federales, en operador de La Barredora.
Lea el reportaje completo en EMEEQUIS

