La mansión de un morenista en Atlixco: lujo, escoltas y preguntas sobre el origen de los recursos
Puebla.— La ostentación que rodea una residencia atribuida al morenista José Luis García Parra, “El Choco”, jefe de Gabinete del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, comienza a levantar cuestionamientos entre vecinos de Finca Las Moras, en Atlixco.
El periodista y escritor Rubén Cortés puso el foco sobre el inmueble en una publicación en X, donde señaló que solo los trabajos de herrería de la residencia alcanzarían, según versiones, alrededor de 5 millones de pesos.
La vivienda también ha llamado la atención por el nivel de seguridad que la rodea y la presencia de escoltas, además de las fiestas que, de acuerdo con el señalamiento difundido por Cortés, se realizan durante los fines de semana.
La exhibición de vehículos de lujo tampoco pasa desapercibida. En la cochera de la propiedad se han visto un Audi R8 y un DeLorean, el emblemático automóvil asociado con la película Volver al Futuro.
A ello se suman versiones sobre trabajos de instalación de cristales cuyo costo rondaría los 5 millones de pesos, presuntamente para aprovechar la vista hacia el Popocatépetl.
El problema, sin embargo, no es que un funcionario o cualquier ciudadano tenga una residencia lujosa, siempre que pueda acreditar legalmente el origen de los recursos.
La pregunta que queda sobre la mesa es otra: ¿de dónde salió el dinero para pagar semejante nivel de lujo y quién cubre los costos de seguridad, mantenimiento y eventuales obras alrededor del inmueble?
Si todos los gastos provienen del patrimonio privado de García Parra, corresponde aclararlo y despejar las dudas. Pero si existe dinero público involucrado, la situación cambia por completo.
Porque en ese caso Puebla tendría derecho a saber cuánto dinero del erario se ha destinado, quién lo autorizó y bajo qué justificación.
La polémica no está en que un funcionario tenga una casa costosa. Está en la falta de transparencia que permite que una residencia atribuida a un alto funcionario estatal exhiba lujo, vehículos de alta gama y un fuerte dispositivo de seguridad mientras persisten dudas sobre el origen y destino de los recursos.
En Morena prometieron acabar con los privilegios de la clase política. Ahora, frente a señalamientos de este tipo, la exigencia es sencilla: que hablen los documentos y que se transparente cada peso.

