Bermúdez rompe el silencio desde el Altiplano: se declara inocente y acusa persecución
Después de casi un año tras las rejas, Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, rompió el silencio desde el penal federal del Altiplano para declararse inocente, denunciar una persecución política y mediática y poner bajo sospecha la forma en que se ha construido el proceso penal en su contra.
En una carta fechada el 3 de agosto de 2026 y dirigida a la opinión pública, familiares y amigos, quien fuera responsable de la seguridad de los tabasqueños rechaza haber participado en los delitos que se le imputan y reivindica su trayectoria como servidor público.
Pero Bermúdez no se limita a negar las acusaciones. El exfuncionario advierte que parte de los señalamientos en su contra podrían provenir de personas que habrían declarado a cambio de obtener beneficios procesales, y exige que su caso se resuelva conforme al debido proceso y no mediante condenas anticipadas.
“Yo soy inocente porque nunca participé en los hechos que se me acusa”, sostiene al final del documento.
La aparición de la carta abre un nuevo capítulo en uno de los mayores escándalos políticos y de seguridad de Tabasco.
Porque Bermúdez Requena no fue un funcionario menor. Fue el hombre encargado de combatir al crimen desde la Secretaría de Seguridad del estado. Llegó a esa posición durante el gobierno de Adán Augusto López Hernández y permaneció en el cargo durante años, con acceso privilegiado a información, operativos y estructuras policiales.
Ahora, desde una prisión federal, el exjefe policiaco asegura que él es víctima de una persecución.
Su declaración de inocencia, sin embargo, tendrá que probarse ante los tribunales. Y sus acusaciones sobre presuntos testimonios negociados también tendrán que sostenerse con pruebas.
La carta rompe meses de silencio, pero no despeja el fondo del escándalo: cómo llegó Hernán Bermúdez a controlar la seguridad pública de Tabasco, quiénes lo sostuvieron en el cargo y qué ocurrió dentro de la corporación durante los años en que acumuló poder.
Bermúdez ya dio su versión. Ahora falta que la justicia determine cuánto de lo que dice puede demostrar.



