Hallan presunta refinería clandestina con 3.7 millones de litros de hidrocarburos y exhiben el auge del huachicol en México
El aseguramiento de una presunta refinería clandestina con 3 millones 769 mil litros de hidrocarburos vuelve a exhibir la magnitud del mercado ilegal de combustibles que ha crecido en México mientras el gobierno de la llamada Cuarta Transformación presume una estrategia de combate al robo de hidrocarburos.
En un operativo encabezado por fuerzas federales, autoridades localizaron un predio rural que, por sus dimensiones y equipamiento, operaba como una aparente refinería clandestina de pequeña escala. El sitio contaba con grandes tanques verticales de almacenamiento similares a los utilizados en instalaciones de Pemex, además de 11 tanques móviles tipo Frac Tank con capacidad de hasta 80 mil litros cada uno.
La Vocería de la Octava Zona Militar, con sede en Reynosa, informó que en el lugar fueron asegurados ocho motobombas, seis tractocamiones, siete autotanques, un remolque tipo plataforma, tres generadores de energía eléctrica y un vehículo, además de un amplio sistema de bombeo que evidencia una operación de considerable infraestructura.
Pese a que el operativo fue realizado desde el pasado 21 de julio, la Fiscalía General de la República mantiene bajo reserva la investigación y no ha informado oficialmente quiénes eran los responsables, quién financiaba la operación ni cuánto tiempo llevaba funcionando este complejo clandestino.
El hallazgo plantea nuevas interrogantes sobre la capacidad de las organizaciones dedicadas al tráfico ilegal de hidrocarburos para instalar infraestructura de gran tamaño sin ser detectadas durante meses, particularmente en una región donde existe una importante presencia del Ejército, la Guardia Nacional y personal de Seguridad Física de Pemex.
De acuerdo con especialistas, este tipo de refinerías clandestinas puede procesar entre 200 y 500 barriles diarios mediante módulos desmontables que permiten producir diésel, nafta, combustóleo, solventes industriales e incluso combustibles mezclados para su venta como gasolina, alimentando el mercado negro de energéticos.
Las instalaciones quedaron bajo resguardo de las autoridades federales y a disposición de la delegación estatal de la Fiscalía General de la República, que continuará con los peritajes para determinar el alcance de la operación y deslindar responsabilidades.
El caso representa uno de los aseguramientos más relevantes de hidrocarburos registrados en los últimos meses y reaviva el debate sobre la expansión del llamado «huachicol industrial», un fenómeno que evidencia que las redes del crimen organizado no sólo continúan operando, sino que han evolucionado hacia esquemas cada vez más sofisticados y de mayor capacidad logística.

