“La relación con el régimen es ficticia”: Maru Campos rompe con el discurso oficial de la 4T
La narrativa oficial de “coordinación” y “gobernabilidad” volvió a estrellarse contra la realidad. Esta vez fue la gobernadora de Maru Campos quien rompió el guion y dijo lo que desde hace meses millones de mexicanos perciben: la relación entre los gobiernos de oposición y el régimen federal es una simulación política sostenida a base de discursos y fotografías.
“La buena relación es ficticia… este país se está cayendo a pedazos… ¡Ya basta!”, lanzó la mandataria panista de Chihuahua, exhibiendo el desgaste de una federación que presume estabilidad mientras la violencia, el control territorial del crimen y la desconfianza institucional avanzan sin freno.
La declaración no es menor. Proviene de una gobernadora en funciones, integrante de la oposición, que reconoce públicamente el clima de resistencia frente al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación. En otras palabras: detrás de los mensajes de “unidad” hay confrontación, hartazgo y una profunda ruptura política.
Pero la bomba no terminó ahí.
Campos también afirmó que, con conocimiento y autorización tanto del gobierno federal como del estatal, sí debería permitirse la presencia de agentes armados de Estados Unidos operando en México en tareas de colaboración. Una postura que contradice frontalmente el discurso nacionalista del oficialismo, que suele acusar “intervencionismo” mientras en los hechos el país depende cada vez más de la presión y cooperación de Washington para enfrentar al crimen organizado.
La declaración desnuda otra realidad incómoda: mientras el gobierno federal insiste en vender la imagen de un país bajo control, desde los estados fronterizos admiten que la crisis de seguridad ya rebasó capacidades locales y nacionales.
Porque mientras en Palacio Nacional hablan de transformación histórica, en buena parte del país lo que se vive es miedo, extorsión, carreteras inseguras, regiones tomadas por el crimen y autoridades obligadas a administrar el desastre.
Lo dicho por Maru Campos no sólo incomoda al oficialismo. También exhibe el fracaso de una estrategia que prometió pacificar al país con abrazos, propaganda y negación.
Con inforación de Latinus.

