Columnistas

Fuera de la Caja

Soberanos

Macario Schettino | @macariomx

El domingo, el embajador estadounidense puso un tuit lamentando la muerte de dos funcionarios de su país y dos mexicanos en un accidente ocurrido con motivo de una acción contra el crimen. Al otro día, nos enteramos de que se trataba de dos agentes, entiendo que de la CIA, destacados en las instalaciones estadounidenses de Monterrey, pero que participaban en Chihuahua en apoyo a la fiscalía estatal, y el accidente ocurrió después de la destrucción de un laboratorio clandestino.

La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, informó poco después que el laboratorio destruido era el más grande que se ha encontrado en el continente y que estaba buscando a Sheinbaum para explicarle el operativo. Ayer, Sheinbaum dijo que buscó a la gobernadora, pero no la encontró. Ya antes, había reclamado que hubiera participación estadounidense en acciones operativas de las que el gobierno federal no tenía conocimiento. Incluso, Relaciones Exteriores ha entregado un extrañamiento a la embajada estadounidense.

Durante el sexenio de López, en la “estrategia” de abrazos, México prohibió la participación de la DEA, además de reducir al mínimo la cooperación con Estados Unidos. No solo eso, sino que el canciller de entonces, Marcelo Ebrard, promovió una demanda en ese país por la venta de armas a criminales mexicanos. Mientras tanto, lo que se hizo en México fue abrir el espacio para el crecimiento de esos grupos criminales, varios de ellos en connivencia con autoridades locales (como La Barredora, en Tabasco, por ejemplo) y federales (como el contrabando de combustible, coordinado por contraalmirantes de la Marina).

Durante su gobierno, López Obrador visitó Badiraguato en varias ocasiones y les construyó una carretera, que fue su excusa para varias de esas visitas. Saludó a la madre de El Chapo y compartió unos tacos con el grupo criminal, con lo que hizo creíbles las acusaciones en su contra que vertieron varios testigos protegidos durante el juicio a García Luna. Todavía en su sexenio ocurrió la extracción de El Mayo Zambada, pero ya en el actual se creó la Fuerza de Trabajo Conjunta Interagencias del Comando Norte, encargada de la lucha contra los cárteles, ya declarados organizaciones terroristas.

Entiendo que una de las acciones promovidas por esa Fuerza de Trabajo, en ese caso en colaboración con el Ejército Mexicano, pero sin comunicación con Harfuch, fue la detención (y muerte) de El Mencho. Supongo que lo de Chihuahua es otro caso similar, ahora con la fiscalía estatal, pero sin información a otras autoridades.

Como hemos comentado en ya muchas ocasiones, el gobierno mexicano no tiene el monopolio de la fuerza en México, condición indispensable para hablar de un Estado en forma. Habrá quien diga que la fuerza de los criminales no es legítima, pero tal vez porque no conocen los territorios en los que esos grupos ya son, en los hechos, el Estado: garantizan la seguridad, imponen la justicia, cobran impuestos. Es una desgracia, pero así es.

Por esa razón, creo que el discurso soberanista tiene que abandonar la versión decimonónica propia del nacionalismo revolucionario trasnochado. No es sólo que en este siglo la soberanía debe entenderse distinto, en todas partes, sino que en el caso de México, gravemente deficitario en energía, dependiente del comercio exterior y cada vez más vulnerable a los flujos financieros que cubran el pésimo manejo de las finanzas públicas, habría que ser más cuidadoso. Si, además, quienes “gobiernan” no controlan el territorio, la soberanía a la que se refieren es un tema vacío.

Me pregunto cuál riesgo a esa soberanía imaginaria es mayor, ¿la colaboración de agentes extranjeros con diversas autoridades o la vía libre a los grupos criminales? La respuesta de López ya la conocemos, prefirió a sus socios. Espero que Sheinbaum no cometa el mismo error. Ahora los costos son más elevados.

Este artículo se publicó originalmente en El Financiero, se reproduce con la autorización del autor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *