Fiscalía de Quintana Roo, bajo fuego: acusan montaje y fabricación de pruebas contra ex directivo de Ultramar
Cancún, Q. Roo.— El viejo guion de la impunidad institucional se repite en Quintana Roo. La Fiscalía General del Estado (FGE) enfrenta serias acusaciones por haber montado un operativo y sembrado pruebas para detener a Héctor “N”, ex directivo de la empresa Ultramar, arrestado el pasado 15 de octubre en Cancún.
De acuerdo con información revelada por el diario Reforma, agentes de la FGE habrían colocado marihuana entre las pertenencias del empresario para justificar su captura, presentándolo públicamente como un “narcomenudista” con 10 bolsitas de droga. Ninguna cámara del C5, el sistema de videovigilancia estatal que presume operar en cada rincón de Cancún, registró el supuesto operativo.
La audiencia para definir su situación jurídica está prevista para el 28 de octubre, pero el caso ya huele a podredumbre. Fuentes cercanas denunciaron “serias irregularidades procesales, pruebas sembradas y un intento de extorsión disfrazado de justicia”, donde la Fiscalía habría actuado a favor de intereses privados ligados a Ultramar, empresa que atraviesa una disputa interna tras la muerte de su fundador, Germán Orozco.
“El caso de Héctor ‘N’ no es una investigación: es un ajuste de cuentas con uniforme y sellos oficiales”, señala una fuente citada por Reforma.
La denuncia se da justo cuando Ultramar, la principal naviera de transporte marítimo turístico del Caribe mexicano, enfrenta auditorías del SAT, SEMARNAT y Protección Civil, además de una lucha por el control empresarial y versiones sobre una posible venta frustrada a Grupo Xcaret.
Este nuevo escándalo vuelve a exhibir lo que en Quintana Roo ya es un secreto a voces: una Fiscalía convertida en instrumento político y económico, más preocupada por servir intereses privados que por procurar justicia.
No es la primera vez que la dependencia es señalada por fabricar delitos, torturar detenidos o montar casos mediáticos, pero sí una de las más descaradas.
En un estado donde la justicia se vende al mejor postor, el caso de Héctor “N” muestra con crudeza el rostro real del poder en Quintana Roo: una Fiscalía sin credibilidad, un sistema judicial capturado, y un gobierno que prefiere mirar hacia otro lado mientras la impunidad se disfraza de legalidad.
Con información de Reforma.


