México rompe récord en decomiso de huachicol: Semar asegura más de 16 millones de litros; Tabasco, epicentro del tráfico energético
Mientras el discurso oficial presume control sobre el robo de combustibles, las cifras de la Marina revelan una red en expansión que apunta al corazón energético del país.
Hasta septiembre de 2025, la Secretaría de Marina (Semar) ha asegurado más de 16 millones 108 mil litros de hidrocarburo de procedencia ilícita, el volumen más alto en los últimos años. Lo preocupante no es sólo la magnitud del hallazgo, sino dónde y cómo se está produciendo: Tamaulipas y Tabasco concentran más del 90% del total decomisado, según datos oficiales obtenidos por esta casa editorial.
En Tamaulipas, la Marina logró el decomiso de 10 millones de litros de diésel presuntamente robado, mientras que en Tabasco —la tierra energética del presidente López Obrador— se incautaron 4 millones 623 mil litros, ubicando al estado como segundo lugar nacional en aseguramientos de huachicol.
El reporte entregado a El Heraldo de Tabasco por la propia Semar omite precisar en qué otras entidades se realizaron los decomisos restantes, una omisión que levanta nuevas preguntas sobre la trazabilidad de los hidrocarburos robados y la capacidad de supervisión del Estado mexicano sobre las cadenas logísticas de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Durante mayo de 2025, Tabasco fue escenario de dos mega operativos que revelaron la magnitud del tráfico energético en la región.
El 15 de mayo, marinos aseguraron 1 millón 500 mil litros de combustible en un predio de la carretera Comalcalco–Villahermosa, dentro de la Ranchería Oriente tercera sección.
Apenas dos semanas después, el 29 de mayo, otro cateo —ahora en la carretera Costera del Golfo Cárdenas–Villahermosa— derivó en el decomiso de 3 millones 123 mil 200 litros, además de 18 vehículos, tres equipos de maquinaria y casi cuatro mil contenedores metálicos.
Los datos confirman lo que por años se ha negado: el huachicol se institucionalizó en los corredores petroleros del sureste, justo donde el gobierno federal ha concentrado sus proyectos más costosos, como la Refinería Olmeca en Paraíso.
El informe también revela un incremento sin precedentes en los vehículos asegurados por la Semar utilizados para el traslado de combustible ilícito: 261 unidades en lo que va de 2025, frente a 32 decomisadas entre 2020 y 2024.
La cifra representa un aumento superior al 700%, lo que evidencia una expansión sostenida del crimen energético en lugar de su contención.

Sin embargo, ni Pemex ni la Secretaría de Energía han emitido pronunciamiento alguno sobre estos resultados. El silencio institucional contrasta con el discurso triunfalista del gobierno federal que, desde Palacio Nacional, insiste en que “el robo de combustibles está bajo control”.
Mientras la 4T presume “recuperar la soberanía energética”, los datos de la Semar exhiben una realidad paralela de saqueo, corrupción y complicidad local, donde el negocio del huachicol se mueve con la misma infraestructura y logística que los proyectos estratégicos del Estado.
La pregunta es inevitable: ¿Quién controla realmente el combustible en México —la nación o el crimen?.
Con información de El Heraldo de Tabasco.

