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Pío López Obrador: el hermano incómodo que se declara “exonerado”; acusa ‘vil montaje mediático’

Pío López Obrador reapareció este domingo con un mensaje triunfalista: aseguró que el Instituto Nacional Electoral (INE) cerró el procedimiento en su contra por los videos en los que aparece recibiendo sobres amarillos con dinero de David León. Según él, eso equivale a su “exoneración”.

La versión que difundió no coincide con lo que realmente resolvió el INE. El Consejo General del organismo dejó claro en agosto pasado que las entregas de efectivo pudieron constituir un sistema paralelo de financiamiento a Morena, pero que la falta de información y la opacidad de las autoridades impidieron acreditar la ruta del dinero. Es decir, no hubo absolución, sino imposibilidad de sancionar.

Pese a lo anterior, Pío se asumió como víctima: habló de un daño “emocional, biológico, social y moral” irreparable para él y su familia. El guion melodramático deja fuera un detalle central: los videos existen, fueron grabados por el propio David León y muestran con nitidez a un López Obrador recibiendo dinero en efectivo.

El caso exhibe algo más grave que el comportamiento de un individuo: la red de protección institucional que operó para garantizar impunidad. El INE se topó con resistencias sistemáticas para acceder a la información, la Fiscalía General de la República retuvo la carpeta de investigación y, cuando el Tribunal Electoral ordenó entregarla, la ministra Yasmín Esquivel —cercana al gobierno— otorgó una suspensión que blindó a Pío. A eso se sumaron declaraciones fiscales en ceros y una Unidad de Inteligencia Financiera que convenientemente no encontró nada.

En lugar de asumir responsabilidades, Pío se refugia en la retórica de la víctima y presume una exoneración que no existe. Pero el expediente del INE, las declaraciones de la consejera Carla Humphrey y, sobre todo, las imágenes difundidas en 2020, confirman que lo que hubo no fue inocencia probada, sino un muro de impunidad levantado por las instituciones que debían investigar.

Los videos no se borran con discursos ni con alegatos de persecución. Ahí están: el hermano del presidente recibiendo sobres amarillos, mientras la narrativa de la “honestidad valiente” se resquebraja frente a la evidencia.

Aquí su mensaje:

Hace una semana, el INE resolvió la inexistencia de infracción electoral respecto a los videos difundidos el 20 de agosto de 2020. Por segunda vez, las autoridades competentes concluyeron que no existió infracción administrativa ni mucho menos delito. Las pruebas periciales de la Fiscalía General de la República confirmaron que los videos habían sido alterados.

Es decir, la única prueba presentada en su contra no solo fue manipulada, sino que además fue obtenida de manera ilícita. Por esa razón no tuvo ningún valor probatorio. En pocas palabras, esta trama se trató de un vil montaje mediático.

La descontextualización maliciosa realizada por este medio de comunicación afectó su integridad, honorabilidad y dignidad, así como la de sus seres queridos.

La autoridad electoral realizó un procedimiento exhaustivo durante cinco años y además solicitó información a diversas instituciones como la Unidad de Inteligencia Financiera, el Servicio de Administración Tributaria, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Fiscalía General de la República, la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Electorales, entre otras, sin acreditar responsabilidad alguna en su contra.

Reiteró su respeto a las instituciones del país y aseguró que cree fehacientemente en el Estado de derecho. Añadió que seguirá actuando con determinación y firmeza porque está cierto de que nunca ha cometido una falta administrativa y mucho menos delito alguno. En pocas palabras, no es corrupto.

En consecuencia, dijo que continuará atendiendo este asunto hasta que la verdad salga a la luz pública y se haga justicia de acuerdo con lo que establece la ley. Por último, manifestó que el daño emocional, biológico, social y moral que a él y a sus seres queridos les ha causado no se podrá reparar con disculpa pública alguna.

Por esa razón, expresó su confianza en que las autoridades competentes hagan justicia. “La verdad nos hará libres. Juan 8:32”.

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