Política

Hijas de Octavio Romero y de Javier Núñez López, ex directivos de Pemex, con chamba millonaria asegurada en el gobierno de Tabasco ¡hasta 2032!

La promesa de acabar con los privilegios quedó en discurso. En Tabasco, la llamada “transformación” terminó convertida en reciclaje de viejas prácticas: influyentismo, nepotismo y leyes a modo. Las beneficiarias ahora son las hijas de dos ex altos mandos de Pemex, Octavio Romero Oropeza y Javier Núñez López, quienes encontraron en el gobierno estatal un terreno fértil para asegurar posiciones de poder… y sueldos garantizados hasta 2032.

El mensaje es claro: en la 4T, los apellidos pesan más que los méritos. María Eugenia Romero Lozano, hija de Romero Oropeza, no sólo fue colocada como magistrada, sino que fue ascendida pese a no cumplir con los requisitos legales. ¿La solución? Reformar la ley. Donde antes se exigían diez años de experiencia, ahora basta con que sea “preferentemente”. Un ajuste quirúrgico para legitimar lo que, de origen, era indefendible.

La historia se repite con Ana Isabel Núñez De Dios, hija de Núñez López, cuyo paso discreto por el Congreso local no fue obstáculo para escalar en la administración estatal. Primero un cargo jurídico; después, la posibilidad de convertirse en magistrada. ¿El problema? La edad mínima. ¿La solución? Otra reforma a modo. En la nueva normalidad de la 4T, la ley no se cumple: se acomoda.

Todo bajo la venia del gobernador Javier May Rodríguez, quien no sólo avala, sino ejecuta este esquema de favores cruzados. Mientras tanto, los responsables de haber llevado a Pemex a niveles históricos de endeudamiento no sólo evitan consecuencias, sino que se reubican en nuevas posiciones de poder, como el Infonavit, desde donde la red se mantiene intacta.

Así opera la élite que prometió acabar con “la mafia del poder”: no la desmanteló, la heredó. Y mientras los ciudadanos enfrentan inseguridad, desempleo y los estragos ambientales de la industria petrolera, el gobierno se ocupa de lo urgente para ellos: garantizarle futuro a los suyos.

Porque en la 4T, el cambio no fue de sistema… fue de beneficiarios.

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