Del salario de 163 mil pesos al Metro: cae el arquitecto de los libros polémicos y culpa a Mario Delgado
Después de casi 100 horas atrincherado en su oficina, Marx Arriaga —ex director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública— salió por su propio pie tras recibir la notificación oficial de su despido.
No hubo operativo, no hubo desalojo forzado. Hubo cámaras, micrófonos y un último acto simbólico: tomó su retrato de Karl Marx, el ideólogo del movimiento obrero, y se declaró listo para volver a Chihuahua a dar clases.
El ex funcionario dejó atrás algo más que su oficina: abandonó un salario mensual de 163 mil pesos pagados con recursos públicos. El revolucionario institucional se fue caminando hacia la estación Coyoacán del Metro, mientras colaboradores coreaban consignas contra el titular de la SEP, Mario Delgado.
La escena fue casi teatral: el funcionario que durante años defendió una visión ideológica de los libros de texto gratuitos terminó representando su propio acto final, entre consignas, cámaras y transporte público.
Arriaga no fue un burócrata cualquiera. Fue uno de los arquitectos de los polémicos rediseños educativos que desataron críticas por su carga política y su falta de rigor técnico. Su gestión estuvo marcada por confrontaciones con especialistas, padres de familia y gobiernos estatales.
Y aun así, eligió resistir casi cuatro días dentro de su oficina como si se tratara de una ocupación simbólica del Estado que lo empleaba.
El mensaje que intentó proyectar fue claro: la caída no fue administrativa, fue ideológica.
Pero más allá del performance, queda una pregunta incómoda: ¿la Secretaría de Educación Pública necesita mártires mediáticos o funcionarios eficaces?

