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Terror en calles de Villahermosa: denuncian tortura policial y casas de seguridad en Tabasco

En el gobierno morenista de Tabasco se registran graves atropellos policiacos, incluidas detenciones ilegales, tortura y la operación de presuntas casas de seguridad utilizadas para interrogar a ciudadanos, de acuerdo con un testimonio difundido por el periodista de investigación Audelino Macario en la red social X.

El comunicador alertó sobre un patrón creciente de violaciones a los derechos humanos cometidas por elementos de la policía estatal, particularmente por un grupo de élite integrado por exagentes federales y policías provenientes de la Ciudad de México, cuya actuación ha sido señalada en diversos casos recientes que han causado indignación social.

Entre los hechos mencionados se encuentran jóvenes a quienes presuntamente les sembraron droga, un ciudadano extorsionado bajo el argumento de que su vehículo era robado, y la detención de un adolescente “por sospechoso” mediante un operativo desproporcionado con varias patrullas. A ello se suma el caso del estudiante universitario que murió tras ser baleado por policías en Tierra Colorada, un hecho que generó fuerte conmoción en el estado.

Macario sostiene que estos abusos se han incrementado mientras el gobernador morenista Javier May se encuentra enfocado “en los jugosos negocios de la obra pública”.

Agrega que, pese a la propaganda oficial, las denuncias continúan trascendiendo, aun cuando —afirma— se destinen recursos públicos para silenciar o cooptar a medios de comunicación.

EL TESTIMONIO DE UN CHOFER DE UBER

En su publicación, el periodista narra el caso de un chofer de Uber que, por razones de seguridad, solicitó mantener en reserva la fecha y el lugar exacto de los hechos. El incidente ocurrió de noche, cuando el conductor circulaba por una colonia popular de la capital tabasqueña observó un operativo con camionetas policiales identificadas con el emblema de un tiburón.

Minutos después, fue interceptado por agentes encapuchados, quienes le ordenaron descender de su vehículo. Según el testimonio, tras entregar su cartera y teléfono celular, fue obligado a subir a la parte trasera de su propio automóvil, mientras uno de los policías conducía y otro lo custodiaba. Posteriormente, le colocaron una capucha.

El chofer relató haber sido trasladado a una casa de seguridad, donde permaneció alrededor de cuatro horas. Durante ese tiempo, fue interrogado, golpeado y amenazado. También le exigieron el NIP de sus tarjetas bancarias y lo obligaron a solicitar transferencias de dinero a sus familiares.

A la medianoche, fue abandonado frente a instalaciones de la policía estatal, sin dinero, sin tarjetas y sin teléfono celular, lo que —según el periodista— constituyó un mensaje intimidatorio para evitar cualquier denuncia.

“REGRESÓ EL MIEDO”

En su texto, Audelino Macario advierte que esta situación refleja otro efecto de la “regresión autoritaria”, en la que no solo se reproducen prácticas del pasado, sino que el miedo vuelve a convertirse en un mecanismo de control. “En el silencio florece la impunidad”, subraya.

El periodista concluye con la frase del propio afectado, que resume el temor que, afirma, hoy viven muchos ciudadanos en Tabasco: “Si así me trataron los buenos, no quiero imaginar qué me habría pasado si me hubieran detenido los malos”.

Finalmente, Macario aclara que el video que acompaña su publicación es ilustrativo, correspondiente a una detención ocurrida en mayo de 2024, en la que se observa a agentes encapuchados, sin uniforme, participando en un operativo junto a patrullas oficiales.

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